El agua, un derecho sin derechos

Mi profesor de física me enseñó que el agua contenida en el planeta hoy, es la misma que existe desde siempre, sólo cambia su estado

- Escrito el 14 diciembre, 2017, 2:30 pm
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A pesar de las agresiones continuas, sus modificaciones agresivas y la variación del orden natural biológico, no se altera su naturaleza. En estado sólido, líquido o gaseoso, el agua sigue formando parte del ciclo hídrico. Por el agua se han iniciado guerras, algunas de ellas enmascaradas en otros formatos, como la de los Altos del Golán.

Diversidad de cultivos

Como todos sabemos, la agricultura consume en España el 80 % del agua. Desde la entrada en el Mercado Común Europeo, hemos pasado de tener un modelo sostenible a una agricultura intensiva insostenible. Las confederaciones de cuencas controlan el consumo superficial y las captaciones subterráneas declaradas, pero son incapaces de controlar los pozos ilegales que por doquier proliferan. Lo cual provoca una sobreexplotación de acuíferos que conlleva aparejadas una serie de consecuencias de difícil reversión. La agricultura intensiva se postula como una opción empresarial en la que se buscan grandes beneficios y, para ello, no dudan en redoblar las cosechas que, hasta hace pocos años, convergían en un único ciclo de lluvias anual. Además, se utilizan subproductos como biocidas, pesticidas, modificaciones genéticas y orgánicas que los consumidores desconocemos.

«Vivimos en la zona que más repercusión negativa ofrece a la sobreexplotación de los acuíferos»

Los grandes monocultivos contradicen las normas naturales de la evolución del suelo y la contención de plagas, normas que dictan con lógica aplastante la combinación diversa de cultivos y el uso de barreras de plantas aromáticas como contención a las plagas. La diversidad de cultivos favorece que las especies propias de cada uno de ellos se conviertan en depredadores y víctimas del asedio a los mismos.

No llueve desde hace meses y, cuando lo hace, se convierte en un elemento destructor del suelo en forma de arrastre. La lluvia no empapa la tierra y mucho menos recarga los acuíferos, los cuales si han estado absorbiendo el veneno lixiviado de los pesticidas acumulado durante meses y sin posibilidad de ser diluido por la lluvia. Vivimos en la zona que más repercusión negativa ofrece a la sobreexplotación de los acuíferos. El hecho de estar tan cerca del mar representa que la diferencia de presión ocasione la intrusión de agua de mar y salinice el contenido. Son tantas, en definitiva, las consecuencias ocasionadas por el uso indiscriminado del agua, además de los nuevos modelos climáticos extremos y con un grado de virulencia a tener muy en cuenta, que se hace necesario que lo que el hombre destruye, el hombre lo repare.

Desalinización

Sin duda esta propuesta se puede tratar de descabellada y cara, pero creo que se lo debemos a la Tierra. Se trataría de incrementar el presupuesto en investigación de los procesos de desalinización y que se instalen plantas exclusivas para la recarga de acuíferos y el riego de socorro. De ninguna manera hablaré de destruir empresas, pero sí de reconvertirlas en sostenibles.

El agua está ahí, en estados diferentes, pero es la misma. Desalinizar el agua del mar para recarga de acuíferos no tiene por qué tener el mismo proceso de terminación que la de consumo humano, es una opción que debemos tener en cuenta si queremos que la Tierra siga siendo nuestro hogar, además, claro está, de la larga lista de opciones de ahorro en el hogar.

«Hemos cambiado nuestro planeta por la ambición desmesurada»

Hemos cambiado nuestro planeta por la ambición desmesurada y la desidia ante las advertencias que se vienen anunciando desde hace más de medio siglo. Aprendamos del ingenio de nuestros ancestros. Demos una oportunidad al Planeta Tierra, a Gaia, a nuestro hogar, a nuestro futuro como especie y las especies del planeta. Sin agua no hay vida y sin vida no hay futuro.