Ambientación musical en terrazas y chiringuitos

Francisco Soler, concejal No Adscrito del Ayuntamiento de Santa Pola, planteará el debate este viernes, en el Pleno municipal, para solicitar la modificación de la ordenanza y que se permita la música, dentro de un orden lógico de convivencia

- Escrito el 25 julio, 2018, 8:00 pm
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Francisco Soler nos comenta en qué consiste la propuesta.

¿Cuál es el motivo que te lleva a plantear este debate?

Por todos es sabido que la música, en un contexto de ocio, diversión y entretenimiento, se considera un elemento que, al igual que el resto de las manifestaciones artísticas, forma parte de la cultura. De igual modo, las emisiones de acontecimientos de carácter deportivo, cultural o documental, mediante un soporte digital, reúne a diversos colectivos interesados por un evento común que favorece las relaciones en términos de socialización.

Obviamente, convertir el nivel sonoro de una música agradable en una distorsión acústica producida por un exceso de volumen, tampoco es ninguna opción agradable en un espacio de comunicación. En este sentido, se puede deducir que los extremos, sea cual sea su naturaleza, constituyen factores contraproducentes desagradables. Dicho esto, se puede construir un elemento intermedio que, siempre dentro de la legalidad vigente, satisfaga las necesidades sociales y respete los derechos de las personas.

Lo único que en Santa Pola ya existe algún antecedente que no ha acabado demasiado bien…

De todos es sabido que el procedimiento judicial derivado en la apertura de juicio oral que, próximamente, se llevará a cabo y que atañe de manera especial al exalcalde Miguel Zaragoza Fernández y funcionarios del Ayuntamiento de Santa Pola, precisamente por contaminación acústica en un sector del Cabo y que provenía de los chiringuitos instalados, tanto en territorio de Santa Pola como de Elche, puede ser la causa de la cautela con la que se evita la emisión de música ambiental.

Todo ello es comprensible, sin embargo, a mi juicio, lo que se consigue con la prohibición a las terrazas y chiringuitos de poder emitir música o partidos de fútbol, es restringir los derechos del empresario a disponer de un recurso más en la viabilidad de su negocio y, por otra parte, negar el derecho de las personas a disfrutar de un ambiente agradable escuchando, por qué no, un poco de música.

Santa Pola es una ciudad turística con cada vez menos recursos que ofrecer en el ámbito del ocio. Esta es una realidad incuestionable, además de una asignatura pendiente. No podemos seguir mirando hacia un lado evitando, ya sea por precaución, por cautela o por miedo, que nuestro pueblo siga bajando la pendiente hacia la nada. Como políticos y como gestores, estamos obligados a buscar soluciones que resulten beneficiosas para nuestra ciudad y para nuestros hijos, al igual que para ofrecer a los visitantes ofertas de diversión que eviten que tengan que replantearse trasladarse a ciudades vecinas en la que, según parece, sí encuentran lo que buscan.

¿Lo que planteas está dentro de las normas establecidas?

Santa Pola tiene su ordenanza y en ella se prohíbe que las terrazas y los chiringuitos puedan emitir música. No debemos ser más papistas que el Papa. Basta con cumplir los preceptos legales. Sin embargo, el texto de la misma dice, en su artículo 3 de ambientación musical: “Aquellos locales que por su tipología y actividad deban tener ambientación musical (90 db) quedarán excluidos de la autorización para la ocupación de vía pública. Se permitirá la instalación de terraza a los locales que cuenten con amenización musical (70 db) en el interior del local”

También el artículo 20, Prohibiciones, dice: “Queda prohibida la instalación de aparatos que emitan sonido en la vía pública, tales como equipos de música o aparatos de cualquier otra índole (equipos informáticos, karaokes, etc.), así como la emisión de sonido hacia la vía pública por ningún medio”

Lo que no se consigue entender es por qué se prohíbe la ambientación musical en terrazas cuando existen leyes que regulan la emisión de la misma. Tal y como señala La Ley 7/2002, de 3 de diciembre, de la Generalitat Valenciana, de Protección contra la Contaminación Acústica que dice en su Sección 2.ª, Capítulo II, Título IV sobre Espectáculos, establecimientos públicos y actividades recreativas: “En las licencias o autorizaciones municipales de instalación o funcionamiento de actividades recreativas, espectáculos o establecimientos, en terrazas o al aire libre, se incluirán los niveles máximos de potencia sonora que dichas actividades puedan producir” (artículo 40. Locales al aire libre)

El Plan Acústico de Acción Autonómica en su Artículo 21. Objeto de los planes acústicos municipales, reseña con claridad que: “Los planes acústicos municipales tienen por objeto la identificación de las áreas acústicas existentes en el municipio en función del uso que sobre las mismas exista o esté previsto y sus condiciones acústicas, así como la adopción de medidas que permitan la progresiva reducción de sus niveles sonoros para situarlos por debajo de los previstos en la presente ley”

Lo quiere decir que, más que prohibir, lo cual resulta una forma muy elegante de eludir el problema, se debería afrontarlo y construir una motivación jurídica que permita incrementar los recursos de las empresas de este tipo de servicios. No he encontrado en todas las leyes y reglamentos revisados ni una sola referencia a impedir y prohibir la ambientación musical, sí a regularla y establecer unos parámetros acústicos de control.

¿Cuál sería tu planteamiento al respecto?

En principio la reflexión teniendo en cuenta los argumentos expuestos, para que Santa Pola goce de música en terrazas y chiringuitos. El hecho de que se hayan vulnerado las leyes en el pasado, no quiere decir que se tengan que vulnerar ahora. Música sí, dentro de la legalidad y con el debido control y sanciones. Nuestro pueblo se muere, Santa Pola agoniza, no podemos permitirlo, no debemos permitirlo.