«El Ayuntamiento ha querido solo grandes empresas para gestionar los chiringuitos»

Entrevista > Carmen Molina / Exgestora del chiringuito ‘El Ancla’ (Santa Pola, 21-abril-1961)

- Escrito el 02 julio, 2018, 10:00 am
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Tras fundar y llevar las riendas de ‘El Ancla’ durante los últimos 39 años, Carmen Molina se despide forzosamente de su profesión

Santa Pola entra en pleno julio sin sus chiringuitos aún funcionando, un hecho inaudito en la historia reciente del pueblo. Una de las localidades más turísticas de la Costa Blanca, que precisamente tiene como señas de identidad su playa, su gastronomía y su hostelería.

Para entender mejor este conflicto hemos querido hablar con Carmen Molina Sempere, quien ha gestionado durante casi cuatro décadas el famoso chiringuito ‘El Ancla’ ubicado en la Playa Varadero.

Cuesta ver a Santa Pola en verano sin sus clásicos chiringuitos. ¿Habías visto algo así alguna vez en tu trayectoria profesional?
«Jamás en toda mi carrera había visto los chiringuitos de Santa Pola cerrados en Semana Santa o en verano»

Mira, en todos los años que llevo gestionando ‘El Ancla’ siempre hemos abierto el día de San José. Por supuesto también en Semana Santa y ya enganchábamos con el verano hasta septiembre u octubre.

Este año no es la primera vez que se renuevan las concesiones tarde. Pero los anteriores alcaldes siempre entendieron la situación y nos dejaron funcionar desde Semana Santa. Al menos en la Playa Varadero, donde yo estaba.

Antes de preguntarte por toda la polémica, cuéntanos la historia de tu chiringuito.
«Yo iba para enfermera y abrí el chiringuito para pagarme la carrera. Al final acabé viviendo de esto»

Ha pasado ya mucho tiempo. Yo era universitaria y estaba estudiando para auxiliar de enfermería. Una compañera de carrera y yo, ambas santapoleras, decidimos aprovechar el verano para abrir un kiosko de helados en la playa. Lo llamamos, ‘el Kiosko de las Enfermeras’ y con él nos pagamos los estudios durante varios años. Eran los 70, en pleno boom turístico.

¿Siempre has estado en Playa Varadero?

No, el primer año el Ayuntamiento del alcalde Paco Conejero nos autorizó a poner el kiosko en Playa Lisa. Te estoy hablando del año 1979. Luego en la siguiente temporada nos trasladaron a Varadero.

Cuando terminé la carrera el quiosco funcionaba muy bien y no llegué a ejercer nunca la enfermería. A pesar de lo joven que era, tenía mi propio negocio y lo estaba sacando adelante. No era ni de mis padres, ni heredado de mi familia. Yo lo había creado y quería seguir dedicándome a él.

¿Cómo ha ido evolucionando el negocio a lo largo de los años?

En algunos aspectos mucho, en otros no tanto. En los años 80 cambió la Ley de Costas y fue cuando transformamos el kiosko definitivamente en un chiringuito. Me presenté a la subasta y me lo quedé. Desde entonces pasó a llamarse ‘El Ancla’.

Recuerdo que en aquella época trabajábamos sobre todo en barra. No es como ahora, que la gente prefiere comer y beber sentados en mesas.

Sin embargo, el tipo de clientes no ha cambiado demasiado. De hecho, aún sigo teniendo muchos que ya venían en los 70 y 80. Algunos incluso ya alcanzan los 90 años de edad. El espíritu sigue siendo el mismo.

¿Qué planes de futuro tenías con ‘El Ancla’?

Mi marido está jubilado y a mi ya no me quedaba mucho. Yo pretendía ir pasándole el protagonismo a mi sobrina durante los próximos años. Seguir en el chiringuito, pero más desde la barrera. Ahora todos estos planes han desaparecido.

Pues vamos al lío. ¿Qué ha pasado?
«El Ayuntamiento ha hecho las cosas en el último momento y con unas condiciones tan estrictas que eran imposibles de asumir»

Aquí sobre todo han ocurrido dos cosas que han hecho imposible la continuidad de aquellos que venimos gestionando los chiringuitos desde hace décadas en Santa Pola.

La primera, que todas las gestiones relativas a la licitación del nuevo pliego se han hecho muy tarde. Si Mercedes Landa, la concejala de Playas, pretendía renovar completamente todas las instalaciones de los chiringuitos, debería de habernos avisado en septiembre. No a estas alturas.

La segunda, que nos han pedido unas condiciones más estrictas que nunca. Yo conozco este negocio mejor que nadie, son 39 años de experiencia, y se perfectamente que con este pliego no puede ser rentable.

Vamos por partes. El contrato finalizaba en 2017 y los chiringuiteros solicitasteis una prórroga.

Así es. La concejala hizo caso omiso de este tema hasta febrero. Nosotros sabíamos que entonces ya no había tiempo de licitar un nuevo pliego y pedimos una prórroga para que Santa Pola no se quedara sin chiringuitos en Semana Santa y el verano.

Nos la denegaron diciendo que dicha prórroga era ilegal, pero nosotros tenemos conocimiento de que se han concedido prórrogas similares en otras áreas desde el Ayuntamiento.

Entonces se apuraron a sacar un pliego que estaba lleno de defectos y hubo que modificarlo varias veces. Total, que al final el concurso público no se pudo celebrar hasta mayo y junio.

La subasta pública se celebra al fin, pero los chiringuiteros clásicos de toda la vida no lográis renovar la gestión.
«Los nuevos empresarios se van a dar cuenta que los chiringuitos no son rentables con tan pocas mesas»

Durante 40 años los pliegos han sido prácticamente similares y los ocho chiringuiteros clásicos hemos podido renovar las concesiones sin problemas. Pero este año la concejala Landa decidió cambiarlo todo.

Las condiciones del pliego fueron mucho más estrictas que nunca. Por ejemplo, se nos obligaba a reducir considerablemente el número de mesas. Además teníamos que renovar prácticamente todas las instalaciones.

Finalmente yo perdí la subasta frente a otra empresa. Algunos me dicen que si hubiera puesto más dinero la habría ganado, pero es que resulta que yo conozco este negocio perfectamente desde hace 39 años y se que con ese número de mesas no podía subir más la oferta. Habría perdido dinero. Los nuevos empresarios se darán cuenta pronto que esto no es rentable con estas condiciones.

¿Realmente había necesidad de renovar todas las estructuras?

Por lo que parece, la concejala quiere que todos los chiringuitos sean iguales. Esto lo puedo llegar a entender, pero con más razón deberían haberlo hecho todo antes. Si la subasta la hubieran celebrado en otoño, los nuevos empresarios al menos habrían tenido tiempo de hacer las obras y reformas antes de Semana Santa. Han logrado algo inaudito, que los chiringuitos sigan cerrados en julio.

Yo no puedo hablar por los demás, pero hace tan solo tres años hicimos una reforma total de ‘El Ancla’ por dentro. No creo que sea tan imperativo volver a cambiarlo todo. Pasamos perfectamente todos los controles de sanidad y calidad. Incluso desde el Ayuntamiento me han reconocido varias veces que teníamos unas infraestructuras impecables.

El pliego sale después de Semana Santa, os exigen de repente reformarlo todo, tenéis que reducir el número de mesas… ¿Por qué el Ayuntamiento ha actuado así con los chiringuitos?
«Hemos funcionado perfectamente durante 40 años hasta que ha llegado la concejala Landa. No entiendo por qué ha actuado así contra nosotros»

No lo sé. Durante 40 años hemos estado funcionando perfectamente sin ningún problema.  No creo que la concejala Landa pueda sentirse muy orgullosa de ello. Yo creo que simplemente no nos quería a los de toda la vida, y ha pretendido que entraran grandes empresarios.

Las empresas fuertes si pueden permitirse tener perdidas. Yo soy autónoma, no puedo pujar por algo que soy consciente de que no es rentable. Encima han hecho algunas excepciones muy irregulares.

¿Qué excepciones?

Por alguna razón, han separado a un chiringuito y le han hecho un pliego diferente para la misma licitación. Además se trata de un pliego mucho más accesible. De hecho, yo sí que hubiera podido pujar en una subasta con esas condiciones.

Para que se entienda claro. En nuestro pliego se especificaba que los pujadores deberían tener al menos un año de experiencia en la hostelería. Yo tengo 39 años en este sector, pero la empresa que ha ganado ‘El Ancla’ también cumplía esta condición porque tenía un año y tres días.

En el caso de este pliego especial, el tiempo mínimo era de dos años. Por tanto, esta empresa que se ha llevado ‘El Ancla’ no habría podido pujar.

¿Y por qué esta persona ha tenido un trato especial?

Mira, yo no culpo a esta persona sino a los políticos. Han pretendido que los chiringuiteros vayamos a la guerra entre nosotros. En el fondo, esto es lo que más me ha dolido. Yo no he querido entrar en ese juego, y por esto me he quedado sin trabajo.

¿Has sacado al menos alguna cosa positiva de todo esto?

Sí, me quedo con el cariño que me han demostrado mis clientes de toda la vida. Algunos mensajes de apoyo me han llegado al alma. Muchos incluso me han llamado pidiendo que abriera. Yo les he dicho con todo el dolor que no puedo hacer nada, y que la única solución es protestar en el Ayuntamiento.