El campo y las puertas

Editorial del Director de AQUÍ Medios de Comunicación | Ángel Fernández

- Escrito el 05 septiembre, 2018, 1:01 pm
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Seguro que todos hemos oído alguna vez esa expresión de ´no poner puertas al campo`, que se usa habitualmente para no tener que argumentar. “Si estás en contra de lo que yo opino es que estás queriendo poner puertas al campo”, es decir, que eres un ´carca`.

Pero vayamos por partes, ya que así dicho es muy genérico. En los avances tecnológicos, ¿cuál es no poner ´puertas`? ¿Darles ventajas competitivas? Entonces estaremos dando un portazo a otros, y además a quienes más les duele y que son los que aportan aquí empleo y dinero. Internet, los coches que no necesitan conductor, las aplicaciones… todo ello en teoría nos puede hacer la vida más fácil, pero su avance descontrolado también nos la puede complicar, y mucho. Quedemos fuera, para otro artículo, las verdaderas inversiones necesarias en innovación.

Globalización

Recuerdo cuando había manifestaciones en contra de la globalización de los mercados, porque eso supone estar en manos de unas pocas empresas más poderosas que los propios estados, y que por lo tanto les condicionan a estos según sus intereses económicos y no generales de los ciudadanos. Y recordemos, cuando condicionan al estado a una política concreta económica, o de residuos, etc. nos condicionan a todos.

Los países, ante el poder y la amenaza de estos grandes, ceden en temas como las reformas laborales o la legislación fiscal, etc. Aunque si seguimos por este camino, e internet se convierte en el punto de compra, a los sectores cada vez más deprimidos se irán uniendo otros hasta que nos convirtamos en un lugar basado en los servicios y la distribución (almacén y reparto de las mercancías que lleguen del exterior), con lo que el problema no será cobrar poco, que ya es, si no tener un trabajo donde cobrar.

Medidas de presión

Todos sabemos que estas grandes empresas presionan a ambos lados; a los proveedores hasta que les quedan sin rentabilidad y les asfixian, como está pasando con ganaderos y agricultores que están teniendo que vender por debajo de sus costes de producción para que las grandes cadenas puedan tener un mayor beneficio; y a los estados, que les permiten estar en esas ´sicav` creadas a la medida para pagar menos impuestos que el resto. El mundo al revés de la lógica, quien más gana paga menos y todavía no he visto a nadie manifestándose.

Y esa presión la ejercen impunemente. Otro ejemplo de la presión del poder de las grandes empresas lo vemos en las gasolineras. Mientras que un autónomo o pequeño empresario para abrir un simple almacén de pintura le piden cumplir todo tipo de normas de seguridad, prevención de riesgos, etc., a las estaciones de servicios les permiten que sea el usuario, sin preparación alguna y sin prevención, quien maneje un material tan inflamable como es la gasolina, y además lo hace con mucha otra gente a su alrededor.

Y, ¿por qué se admite? Por la presión de las propietarias, que son las petroleras, y que cobrando lo mismo se han ahorrado miles de puestos de trabajo, aquellos de los que luego nos lamentamos no tener.

Invasión de las tecnológicas

Si nos centramos en las grandes compañías tecnológicas, éstas invaden ya todos los sectores, y con su poder manejan desde la decisión de a quién le dejan vender y a quién no, como Amazón; los datos de la vida, la ubicación en tiempo real, etc. de medio mundo, como Facebook que a su vez compró, entre otras, a WhatsApp; o Google, propietaria también de YouTube, que, entre otras muchas cosas, está en el sector de la fabricación de vehículos sin conductor.

Igual que ya no podemos hablar con una operadora, porque todo son máquinas a las que no puedes explicar lo que necesitas y, si no es una consulta clara, te puedes perder hasta que desistes, pronto aceptaremos que en la medicina o en la justicia sean máquinas quienes decidan, en teoría más objetivas, y en la práctica sin ese valor humano que aporta un profesional.

Un software, controlado por las grandes multinacionales, marcará si merece la pena la operación de una persona o no, y lo hará de manera fría y, quizá, buscando la rentabilidad que la hayan marcado, pero lo aceptaremos para que no nos acusen de ´poner puertas al campo`. Lo que ahora no aceptaríamos en la decisión de un profesional cualificado, lo aceptaremos de la mano de un software creado por otras personas, con otros intereses, por parecer así más ´progres`.

El ´progreso`

Sé que no es muy popular enfrentarse al ´progreso`, y por supuesto que hay que avanzar y no es mi intención decir que no hay que progresar, faltaría más, pero hay que tener cuidado. Cuando hasta hace poco se ponía ´el grito en el cielo` en contra de los monopolios, ahora, la ventaja que esas herramientas nos proporcionan nos hacen defender que hay que apostar por ellas; que hay darles ventajas sin pensar en lo que por otro lado restan.

Y yo me pregunto… ¿aceptar todo eso es no poner puertas al campo o simplemente es un acto de egoísmo personal? ¿Por qué querer que sigan existiendo miles de comercios en las ciudades es peor que apostar por una gran compañía que tiene simplemente algún almacén en España y la mayor parte de los impuestos los paga fuera?

Un ejemplo de claro egoísmo en esa actitud. Cuando un deportista español gana mucho dinero y se empadrona en otro país para pagar allí sus impuestos ponemos el grito en el cielo. Cuando lo hace una tecnológica que nos posibilita trasladarnos más barato, comprar cualquier cosa desde casa, o contar nuestra vida, etc. es porque no queremos ´poner puertas al campo`.

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.