Capítulo 2: las impresoras 3D

Las aventuras de Sindulfo

- Escrito el 02 mayo, 2018, 12:00 pm
7 mins

Sindulfo estaba tan pensativo aquella mañana que casi se le olvida pagar el carajillo que acababa de tomar. Tomó rápidamente su cartera y llamó a Fanny, la camarera de “En un plis plats”, su cafetería favorita.

  • Fanny, cóbrate, haz el favor. Este y el de ayer, que despistado ando últimamente…
  • ¡Voy Sindulfo, en recoger estas mesas!
Un pedido complicado

Sindulfo tenía un buen ´marrón` aquella mañana, su despiste estaba justificado. ¡Pues no le pide uno de sus mejores clientes, unas cajas de sus tornillos especiales para enviar a Canadá!… le iba a salir más caro el ajo que el pollo.

En los 20 años que estaba al frente del taller no había recibido un pedido parecido, pero parece ser que aquella maquinaria americana necesitaba modelos de tuercas especiales. Y Sindulfo era un maestro del diseño.

Tomó el último sorbo de su carajillo, medio frio, agarró con fuerza su paraguas y … miró de refilón a un grupo de chavales de la Universidad arremolinarse frente al Samsung Smart tv. La noticia era un bombazo, un chico de Uganda con una malformación congénita en su mano izquierda, por fin podía volver a escribir.

  • ¿Habéis visto eso? La última BQ, una marca de impresoras 3D, ha replicado en Uganda la mano de este chico.
  • ¡Vaya! –dijo otro-. Igual que están haciendo en el Hospital Virgen del Rocío. Diseñan corazones humanos para cada persona, cada corazón humano es distinto y estas impresoras BQ lo imprimen en el acto y el coste son 10 euros…
Una impresora 3D en cada casa

Una impresora 3D es una máquina que permite imprimir en volumen cualquier objeto usando una plantilla. La impresión 3D te permite diseñar un corazón, por ejemplo, a bajo coste y hacerla en el lugar que se necesite. Te permite crear, crear y crear. Las empresas ahorrarían tremendos costes de transporte y elaboración, y el producto se hace a medida. En un futuro, no muy lejano, en cada casa habrá una impresora 3D, igual que ahora tenemos un ordenador.

Sindulfo no cabía de sombro, de sorpresa y emoción. ¿Problema resuelto? Sonrió entusiasmado. ¿Podría usar sus plantillas y diseños de tornillos para que las pudieran imprimir en su taller colaborador de Canadá? –pensó más feliz que una perdiz-. El cliente necesitaría muchos envíos los próximos cinco años, le saldría más rentable.

El servicio técnico

A las pocas semanas Sindulfo contactó con el fabricante y sus comerciales le atendieron encantados, realizaría ahora una pequeña inversión, pero descansaría en un futuro. Para no gustarle la tecnología, este mes iba ´sembrado`. Ya tenía DNI electrónico e impresora 3D, ¡se estaba modernizando!

El uso de su impresora 3D fue todo un éxito, ´el chisme` tenía además una opción de auto-regeneración. Si se estropeaba, ella misma copiaba la pieza que necesitaba para sustituir la defectuosa. Sindulfo se preguntó si alguna vez podría copiarse a él mismo, ¡los días debían ser de 48 horas!

Auto-regeneración

Uno de esos días gloriosos de pedidos canadienses la impresora presentó un pequeño fallo, comenzó a copiarse a si misma y Sindulfo tuvo que llamar al servicio técnico.

  • Buenos días, ¿servicio técnico?
  • Si, ¿qué desea caballero?
  • Mi impresora 3D se volvió loca, me gustaría deshabilitar el botón de autocopia. Tengo 30 impresoras 3D en el taller mirándome fijamente… Por favor, ¡Que venga un técnico! Si se siguen reproduciendo voy a tener que alquilar otra nave.
  • Registramos su incidencia, por favor, bájese la app de seguimiento y solicite cita virtual para que el técnico acuda a su casa.
  • ..ya me bajé la app… dijo Sindulfo con tono irónico. Sindulfo estaba ya curtido en estas trabas tecnológicas. ¡Qué pena que todas esas apps que tenía que descargar no se descargaran solas!

El técnico llegó a la hora convenida y Sindulfo lo acompañó al taller donde se encontraba la impresora. El técnico necesitaba algo más de luz para trabajar y Sindulfo fue veloz a por ella. Al volver con la lámpara casi le da un patatús:

El técnico era un robot y al igual que su impresora podía copiarse y reproducirse si había algún fallo. Encontró 15 técnicos-robot en su taller mostrando cada uno una factura. A Sindulfo le temblaron las rodillas, le caían goterones de sudor por las sienes y se acordó otra vez de su madre: ¡Dichosa tecnología!

Eran las 03:00 a.m. y Sindulfo despertó sobresaltado entre sudores y, casi lágrimas. ¡Todo había sido un sueño! Se enderezó en la cama, ajustó su despertador y echó un vistazo al catálogo de BQ y sus impresoras 3D.

Por la mañana les llamaría si falta.

Consejos

La tecnología avanza rápido y realiza cosas, antes inimaginables, con poco coste. Para la tecnología, no existe complejidad. La vida no está al volver la esquina, sino al volver la idea. Crea, innova, pero como en todo acuerda, pacta e infórmate para evitar problemas.