Cinco lugares con encanto para veranear en nuestra provincia

Además de los sitios turísticos habituales, la Costa Blanca también tiene rincones escondidos que brillan por su belleza

- Escrito el 02 julio, 2018, 5:00 pm
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Llega un nuevo verano y muchos alicantinos disfrutarán de unas merecidas vacaciones. Algunos optarán por marcharse a otros lugares de España o el extranjero, mientras que otros preferirán quedarse por nuestras tierras y disfrutar del nada desdeñable verano mediterráneo.

Aunque la Costa Blanca sea principalmente conocida por sus playas, sus ciudades y sus atracciones turísticas, esto no significa que esté exenta de otros lugares menos conocidos pero llenos de encanto. En este periódico hemos querido buscar cinco rincones alicantinos que destaquen por su belleza, pero que aún escapan de las masificaciones turísticas.

El embalse de La Pedrera
El pantano de La Pedrera está ubicado entre cuatro montes y distribuye el agua del trasvase Tajo-Segura

En la Vega Baja, en el término municipal de Orihuela y apenas a cuatro kilómetros de Bigastro, encontramos un lugar muy apropiado para excursiones familiares o escapadas de un día. Un emplazamiento muy interesante desde el punto de vista hidráulico, geológico y biológico.

Se trata de La Pedrera, un curioso embalse ubicado entre cuatro montes: Cabezo del Moro, Cabezo de la Pedrera, Loma larga y Lo Rufete. Fue creado artificialmente en 1980 sobre el cauce de la rambla Alcorisa y juega un papel fundamental en cuanto a garantizar la correcta distribución del agua que arriba desde el trasvase Tajo-Segura.

Son más de 1.200 hectáreas que son utilizadas para el regadío de varias zonas rurales en la comarca, y también en el Campo de Cartagena. Toda esta humedad facilita la existencia de una variada e interesante arbolada y vegetación alrededor del embalse. También destaca la presencia de numerosas aves que han convertido este característico ecosistema en su hábitat natural.

Actividades al aire libre

La presa del pantano es apenas la única construcción humana que irrumpe el paraje natural del lugar. Levanta unos 60 metros de altura y presenta una curiosa arquitectura de dos torres. En los días muy soleados, casi todos en verano, el agua adquiere un bonito color azulado casi verdoso muy característico de La Pedrera.

A pesar de que el baño está prohibido, La Pedrera ofrece una serie de actividades al aire libre muy interesantes para pasar el día. Muchas familias, parejas o grupos de amigos eligen este lugar para practicar senderismo y disfrutar de sus hermosas vistas tanto al pantano como a los campos de naranjos que lo rodean.

Además de a pie, es posible también recorrerse muchos de estos caminos en bicicleta e incluso en moto. Así mismo, es habitual encontrar aficionados a la pesca y a la caza de conejos.

Está fácilmente conectado por carretera con Orihuela o con Torrevieja, pasando por San Miguel de Salinas. Para aquellos interesados en permanecer un fin de semana o varios días, hay un camping cerca y algunos alojamientos rurales.

Cuevas del Canelobre
Las Cuevas del Canelobre tienen 145 millones de años de antigüedad. Durante la Guerra Civil se usaron como taller de aviones

Hablando de interesantes parajes naturales, las Cuevas del Canelobre constituyen una de las principales maravillas que tenemos en nuestra provincia.

Se localizan en la falda del Cabeçó d’Or, una sierra que ya de por si merece una excursión propia para conocer sus caminos y rutas. Pero sin duda la joya de esta montaña son sus cuevas, que pertenecen al término municipal de Busot y están a tan solo 23 kilómetros de Alicante.

En verano todos los días se organizan visitas guiadas, incluidos los domingos y festivos. A lo largo de sus más de 80.000 m2 podemos admirar sus fascinantes estalactitas, estalagmitas, columnas y medusas.

Un lugar protegido

Con más de 145 millones de años de antigüedad, su interior ha permanecido casi inalterable durante el paso del tiempo, gracias sobre todo a que el propio Cabezó d’Or las resguarda de los cambios climáticos y las acciones del hombre.

De hecho, las cuevas no fueron descubiertas hasta el siglo X por los árabes y no se abrieron al público hasta mediados del siglo pasado. Los guías nos cuentan curiosas historias, como que durante la Guerra Civil fueron utilizadas como un taller de reparación de aviones por el ejército republicano.

Quizás su rasgo más destacable es su imponente altura, teniendo una de las bóvedas más altas de toda España. De hecho, el interior ofrece una acústica tan privilegiada que son habitualmente utilizadas como escenario de conciertos y actividades culturales.

En los alrededores hay numerosas opciones para comer. Podemos aprovechar para conocer también la localidad de Busot, visitar sus calles, su Castillo y repostar en uno de sus restaurantes.

Penáguila
Penáguila es uno de los pueblos más bonitos de Aitana, con su castillo, jardín botánico y encanto medieval

Adentrándonos aún más en el interior de la provincia, llegamos a uno de los pueblos más bonitos de Aitana. Se trata de Penáguila, pequeña localidad de apenas 300 habitantes a unos 17 kilómetros de Alcoy.

El Castillo corona el pueblo, una fortaleza de origen árabe, data del siglo VIII, que fue construida sobre restos romanos. Aunque su estado actual es un tanto ruinoso, aún se pueden encontrar interesantes construcciones como una torre, una sala abovedada, un aljibe y algunas murallas.

Adentrándonos ya en la localidad, muchas de sus calles conservan todavía ese aroma medieval que hacen de Penáguila un lugar tan especial. La torre Vernet, la calle Mayor, la Iglesia Parroquial, la Ermita de San Roque, etc.

Jardín y naturaleza

Quizás el lugar más agradable y conocido sea el Jardín de Santos. Un pequeño parque del siglo XIX, donde podemos pasar horas admirando su estanque, sus miradores a la sierra o recorriendo su laberinto botánico.

El entorno del pueblo es de naturaleza pura. Los olivos y almendros que rodean Penáguila son parte indispensable de su encanto. Es muy recomendable visitar también el Museo Etnológico, donde se puede conocer el proceso tradicional de obtención del aceite que se llevaba a cabo antaño.

Ya en las afueras está ubicado el Arco de Santa Lucía, uno de los sitios más estimados por los penailers. Se trata de un arco natural formado por rocas, que durante el mes de diciembre produce una curiosa alineación solar que ilumina gran parte del pueblo. La tradición dice que estos rayos tienen propiedades mágicas que aumentan la fertilidad de las mujeres que se exponen a ellos.

En los últimos años también ha alcanzado notable éxito el Safari Aitana, siendo el único safari de toda la Comunidad Valenciana que se visita en coche.

La Font del Molí
Emilio Varela, Óscar Esplá y Gabriel Miró se escapaban a la zona de la Font del Molí para buscar inspiración

No demasiado lejos de Panáguila, tomando la carretera dirección a Benidorm, llegamos al Trestellador y la Font del Molí. Una zona entre Benimantell  y Finestrat donde disfrutar de impresionantes vistas del valle de Guadalest.

Por aquí estaba la casa que el músico Óscar Esplá, el pintor Emilio Varela y el escritor Gabriel Miró alquilaban en verano en busca de inspiración para sus respectivos artes. De hecho, los hermosos paisajes de este lugar fueron recogidos en algunas de las mejores obras varelianas.

La mayoría de los autobuses turísticos conectan Benidorm con el pueblo de Guadalest o las fuentes del Algar, dos lugares cercanos que también son realmente bellos. Pero si se quiere disfrutar de un emplazamiento más tranquilo e igualmente especial, es recomendable desviarse hacia La Font del Molí.

Paseo con vistas al valle

Actualmente encontramos una pequeña zona recreativa alrededor de la fuente, ideal para dejar el coche y comer un picnic. El agua de la Font del Molí es especialmente apreciada por los lugareños, por lo que es habitual ver a los pueblerinos acudir aquí con sus garrafas.

Desde este punto podemos realizar un hermoso paseo a pie de un par de kilómetros hacia la partida de El Trestellador. Por el camino encontraremos fantásticos miradores hacia el valle, masías típicas de la zona y algún restaurante donde probar la estupenda gastronomía local.

Un entorno realmente privilegiado y escondido de las grandes masificaciones turísticas, todo ello a pesar de encontrarse tan solo a unos 20 kilómetros de Benidorm.

Cala Granadella
La Cala Granadella tiene un ecosistema marino muy apreciado por los aficionados al submarinismo

Por último, no podíamos olvidarnos de una de las calas más bellas de toda la Costa Blanca. Ubicada en el término municipal de Jávea, pero escondida entre dos acantilados, la Granadella es uno de esos pocos lugares de nuestra costa cuyo encanto ha logrado sobrevivir a la construcción y el boom turístico.

Su coqueta playa de piedras está rodeada de pinos y vegetación. Aunque no es fácil llegar a ella si no se conoce la zona, está completamente acondicionada y cuenta con los mejores servicios. De hecho, lleva años recibiendo la Bandera Azul como certificado a su calidad. Debido a su ubicación, lejos de cualquier núcleo urbano, sus aguas son limpias y cristalinas.

Muchos amantes del submarinismo y la pesca acuden aquí, pues recoge uno de los ecosistemas marítimos más ricos de nuestro litoral. Así mismo, también hay varios negocios en funcionamiento de esquí acuático, kayaks y canoas.

Rutas por el cabo

En los alrededores de esta cala también se puede realizar una interesante ruta de senderismo hacia el Castillo de la Granadella. Se trata de una antigua fortificación que servía como defensa para prevenir los habituales ataques piratas.

Siguiendo un poco más en la misma dirección, podemos descubrir muchas más calas, playas, acantilados y cuevas a lo largo del Cabo de la Nau. Es muy recomendable alquilar una barca para hacer el recorrido desde el mar, bordeando la Isla del Descubridor.

Para aquellos que quieran quedarse unos días por aquí, es posible alquilar alguna casa o apartamento por la zona. Algunos miran directamente a la Cala Granadella, aunque afortunadamente el número de construcciones no es demasiado excesivo y se adaptan más o menos bien al paisaje.

Un viaje corto y económico

A veces ahorramos durante largas temporadas anhelando poder costear el viaje de nuestros sueños, mientras que no somos conscientes de las bellezas que tenemos apenas a unos pocos kilómetros de distancia.

La provincia de Alicante tiene rincones tan distintos como maravillosos. Pueblos, pantanos, castillos, sierras, valles, calas, playas, cuevas, etc. Ya sea en el embalse de La Pedrera, en las Cuevas del Canelobre, en Penáguila, la Font del Moli, la Cala Granadella o muchos otros; podemos conocer lugares inolvidables por muy poco dinero y tiempo.

Este verano se antoja una buena oportunidad para seguir descubriendo nuestra tierra y sus bellos recovecos más escondidos.