Cuidado con las piscinas en verano

Los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que en verano aumenta el riesgo de contraer enfermedades producidas por hongos, bacterias y parásitos, que habitan, en su mayoría, en las piscinas

- Escrito el 21 agosto, 2017, 1:00 pm
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Seguro que muchos recordarán las vacaciones de verano en la playa o la piscina con toda la familia al completo. Deseosos de darnos un refrescante chapuzón, nos dirigíamos a toda prisa hacia la piscina, y todavía masticando la comida, nos disponíamos a realizar un salto mortal, cuando de repente nuestra madre exclamaba: “¡Aún no te puedes bañar, te va a dar un corte de digestión!” Hoy en día ya ha sido demostrado científicamente que la digestión no se interrumpe al bañarnos inmediatamente después de comer, sin embargo existen otros muchos riesgos en las piscinas que pueden convertir un fantástico día de verano, en un día en el noveno círculo del infierno de Dante. Por ello es muy importante ser precavidos, especialmente con los niños pequeños.

La organización recomienda mantener un nivel adecuado de cloro en las piscinas, puesto que esta sustancia puede provocar irritaciones dermatológicas, oculares y otitis

En la página principal de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontramos múltiples consejos que nos librarán de pasar un mal rato en las piscinas. Los expertos recomiendan aplicar protector solar media hora antes de la exposición. La aplicación debe repetirse cada dos horas o cada vez que nos bañemos, ya que aunque el producto sea resistente al agua, su efecto disminuye en la piel mojada. Cuanto más alto sea el factor de protección mejor, ya que la prolongada exposición de rayos ultravioleta puede causar enfermedades tan graves como el cáncer de piel. En el caso de los niños, se recomienda aplican un factor de protección de 50 en adelante, ya que su piel es mucho más sensible. A ningún niño le gusta embadurnarse de abundantes capas de crema solar hasta que su piel adquiere una tonalidad blanquecida y un tacto parecido al yeso, pero todo es por su bien.

Los expertos aconsejan no caminar descalzos por las piscinas, puesto que en los bordes habitan hongos que se contagian por contacto y pueden afectar a la piel, la boca o a los órganos genitales

Otra medida indispensable, según la organización, es cubrirse la cabeza con un sombrero o una gorra, ya que la exposición solar directa en la cabeza produce dolencias como las fastidiosas jaquecas. Asimismo, evitaremos la insolación manteniéndonos continuamente hidratados. Pero, tal y como se advierte en la web de CDC, no es válida cualquier tipo de bebida, el alcohol acelera la pérdida de agua y sales como el sodio o el potasio. Así que recuerda, en la piscina, sustituye la cerveza por una botella de agua fresca.

Cuidado con lo que bebes y lo que pisas

En el apartado de enfermedades y afecciones encontramos una lista de dolencias típicas del estío. El sol, las altas temperaturas y la humedad son caldo de cultivo para todo tipo de virus, hongos, bacterias, parásitos… y son responsables, en gran medida, de muchas de las enfermedades que contraen las personas en verano. Asimismo, el exceso de cloro en el agua es muy  peligroso, ya que su ingesta accidental puede hacer que se contraigan virus como la hepatitis A o B, o bacterias como la  “escherichia coli”  que produce infecciones en las vías urinarias, en el tracto respiratorio y en el sistema nervioso central. La organización recomienda mantener un nivel adecuado de cloro en las piscinas, puesto que en abundancia, esta sustancia puede provocar irritaciones irritaciones dermatológicas, oculares y otitis en verano. Un último consejo es evitar caminar descalzos por los bordes de las piscinas, allí habitan hongos que se contagian por contacto y pueden afectar a la piel, la boca o a los órganos genitales. Cualquier precaución es buena si no queremos acabar siendo pacientes del doctor House.

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