Decisiones valientes, soluciones de futuro

Artículo de opinión de Paco Soler

- Escrito el 06 junio, 2018, 10:00 am
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Tras traspasar el umbral de los tres años de legislatura, y a tan solo a un año de las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 29 de junio de 2019, se detectan los primeros movimientos políticos, fundamentalmente de los grandes partidos, para posicionarse en el espacio político de captación de votantes.

Sin embargo, estos movimientos, limitados por numerosas causas abiertas en el ámbito judicial, están condicionados por estrategias encaminadas a suturar, en la medida de los posible, lesiones de muy difícil contención. En este sentido, resulta enormemente complicado para la mayoría de partidos cuya credibilidad ha sido cuestionada y que, desgraciadamente, son la mayoría, presentarse como como elemento cauterizador de la maltrecha gestión política.

Un panorama complicado
«La batalla se prevé de gran dureza en los pueblos y ciudades. Viejas políticas frente a nuevos modelos»

El panorama político se presenta complicado. Sin duda, el elemento de acción proactiva de los que han gobernado se enfrenta al elemento pasivo de una oposición, a menudo oportunista y falta de expresiones en términos de argumentos y alternativas. Cualquier análisis al respecto arroja datos confusos. Lo que sin duda deja claro el futuro es que las mayorías absolutas han quedado atrás. A esto hay que sumar la llegada de nuevos partidos que buscan su espacio ante el inmovilismo y la falta de resolución en la gestión municipal.

La batalla se prevé de gran dureza en los pueblos y ciudades. Las viejas políticas frente a los nuevos modelos de gestión. La independencia de los partidos locales contra las políticas de gestión continuista. La revolución política de las nuevas políticas locales, ante los sistemas clientelares que tanto gustan a los partidos estructuralmente jerarquizados.

Difícil incremento de la partida de ingresos

Llegados a este punto, permítanme que introduzca un elemento extraordinariamente simplista pero que transmite cierto grado de obviedad en mi argumento. Los municipios con presupuestos sujetos a condicionantes financieros subordinados, con un gasto de personal que supera el cincuenta por ciento, como es el caso de Santa Pola, incluso con la mejor ingeniería financiera está condenado a carecer de partidas de inversión lo suficientemente determinantes como para que se visibilicen cambios importantes.

No soy economista, pero las habas se pueden contar y en estos casos, como se dice vulgarmente, son habas contadas. Si trasladamos este supuesto a la economía familiar, donde algunas familias llevan a cabo estrategias financieras dignas de un premio para llegar a final de mes, podemos deducir que, si no hay ingresos, lo que toca es reducir gastos. Es así de simple y dudo mucho que alguien discrepe.

Extrapolando este argumento a la gestión municipal, y teniendo en cuenta que a día de hoy es imposible, exceptuando algunos casos muy puntuales y muy atrevidos, y nada populares por supuesto, incrementar la partida de ingresos, ¿qué nos queda? Por encima de cualquier decisión, que en ocasiones repercute en la dureza de la misma, está el interés general.

Hay que hacer cambios
«Este sistema no funciona, así que lo mejor es cambiarlo para ser un pueblo con futuro»

A mi juicio, hay que tomar decisiones orientadas a clausurar, en algunos casos, y reestructurar en otros, determinados órganos y procedimientos que, en mi opinión, con las actuales condiciones financieras dificultan la posibilidad de ejecutar programas de inversiones para mejorar las infraestructuras y la evolución social en todos los ámbitos del interés general. Tomando las medidas adecuadas se puede llegar a disponer de más de dos millones y medio de euros para afrontar actuaciones de suma necesidad, sin esperar a que lluevan del cielo subvenciones, que por otra parte son bienvenidas.

Es preciso disponer de 1,5 millones de euros para complementar proyectos financiados por entidades europeas cuya totalidad puede suponer una inversión final de 3 millones de euros. Tal y como han recibido otros municipios cercanos a nosotros.

El rescate de muchas de estas personas, que actualmente desempeñan cargos en estos órganos, es fundamental. Dada su capacidad de gestión, deben integrarse en la estructura de relación de puestos de trabajo. La forma jurídica de poder llevarlo a cabo está por definir, pero seguro que hay una solución. Lo que no podemos es continuar como hasta ahora, siendo los principales competidores de las empresas y creando modelos que prostituyen el sistema laboral y social.

Este sistema no funciona, así que, lo mejor, sin ninguna duda, es cambiarlo. Si no lo hacemos, seguiremos siendo un pueblo sin futuro. Pero claro, esto exige determinación y valentía política para llevarlo a cabo.