Del turismo de sol y playa al ecoturismo

Santa Pola o la reconversión hacia un destino turístico inteligente, respetuoso con el medio ambiente y el patrimonio cultural

- Escrito el 05 noviembre, 2017, 1:37 pm
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Muchos son los factores que se han aliado para que en estos momentos se esté viviendo en España un nuevo boom turístico, aunque, eso sí, muy distinto del que tuvo lugar en la década de los 60. Aquella primera explosión turística trajo a la España de Franco divisas, un galopante crecimiento económico en ciudades costeras y una ventana desde la que jóvenes y mayores miraban con envidia las libertades de la vecina Europa. Y por supuesto, el bikini y la minifalda.

Sin embargo, durante aquellos años, no todo fueron mieles para los municipios turísticos. La falta de planificación, de experiencia y la ausencia de arraigo de una cultura protectora con el medio ambiente o de análisis de impacto social a medio y largo plazo, dejaron las huellas de un turismo masivo descontrolado. Consecuencias que se pueden apreciar en un crecimiento urbanístico anárquico, parqués inmobiliarios sobredimensionados y un importante deterioro y abandono de los espacios naturales y patrimoniales tradicionales, en pos del consumismo y de un turismo de sol y playa.

El turismo descontrolado deterioró espacios naturales y patrimonios tradicionales
Nueva época dorada

Desde entonces, el negocio del turismo no ha dejado de crecer en España. Pero es en estos momentos cuando asistimos a un nuevo boom turístico. Según datos oficiales del Ministerio de Turismo, se estima que 2017 se cerrará con la cifra record de más de 80 millones de turistas, con un gasto por encima de los 84.000 millones de euros. Precisamente en un año que ha sido designado por la ONU como ‘Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo’.

Este crecimiento exponencial del turismo en España es consecuencia, por un lado, de la ilusión de cierta recuperación económica, lo que favorece apertura y fluidez en el gasto familiar, tras la terrible crisis que frenó drásticamente el consumo, ante la incertidumbre de los mercados.

Por otro lado, España se está beneficiando de lo que se ha venido a denominar ‘turismo prestado’ y que no es otra cosa que un fenómeno que atrae a turistas de otros destinos como Egipto, Túnez o Turquía, debido a la inestabilidad de sus gobiernos y al miedo por los recientes atentados terroristas. Una lista a la que ahora se unen también París y Barcelona.

Así mismo, las compañías aéreas de bajo coste han incrementado notablemente el número de usuarios que viajan en este medio de transporte. El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, ha informado de que en septiembre de 2017 llegaron a España 9,1 millones de pasajeros internacionales; el 52,4% lo hizo a bordo de un avión de compañía de bajo coste, experimentando un aumento del 14,9%, frente al incremento del 2,9% de las compañías tradicionales.

Recuperación económica, turismo prestado y vuelos de bajo coste, disparan el turismo en España

A estos cambios hay que añadir el denominado ´turismo de borrachera`, la proliferación de una oferta ilegal de viviendas y las plataformas digitales de alquiler de plazas turísticas.

Actividad sostenible y transversal

Y ante este panorama, ¿se han preparado las administraciones públicas para no cometer los errores del pasado y dar un giro en las políticas hacia un turismo sostenible?

Asociaciones de hosteleros y comerciantes, empresarios, así como vecinos afectados, reclaman un mayor control y calidad del turismo que llega a sus municipios. Así como la elaboración de Planes Estratégicos de Turismo, que no dejen al capricho del azar el futuro turístico, y por tanto económico y social de estos destinos. Una reivindicación que, por otra parte, ya llevan años reclamando las principales organizaciones ecologistas y los residentes de grandes núcleos turísticos.

Ahora todos tratan de subirse al tren del llamado turismo sostenible. Un concepto que la Organización Mundial de Turismo (OMT) define como “como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida”. Y advierten que al referirse a Turismo Sostenible “no sólo hablamos de ecoturismo, sino que la sostenibilidad es un fenómeno transversal”.

El nuevo turismo se erige como una actividad sostenible y transversal que obliga a un replanteamiento en las políticas
El caso de Santa Pola

Santa Pola no es un caso aparte y, aunque tradicionalmente apostó por un turismo residencial mediante la fórmula de la segunda vivienda, son plenamente conscientes de que, en la diversificación, la planificación y la desestacionalización está el futuro del municipio. Sobre todo, teniendo en cuenta que la principal actividad laboral se desarrolla en el sector servicios, dónde el turismo constituye el motor económico de la localidad.

Desde el Gobierno municipal indican que están haciendo una fuerte apuesta para consolidad un cambio que cambie el modelo turístico de la población.

“Santa Pola también está apostando por convertirse en un DTI o destino turístico inteligente” (Mercedes Landa)

Mercedes Landa, concejala de Turismo, Playas, Pesca e Industria se posiciona en este sentido al explicar que “Santa Pola también está apostando por convertirse en un DTI o destino turístico inteligente, sin olvidar el ecoturismo, que está cada vez más en auge y que se fundamenta en los tres pilares básicos del turismo sostenible: sostenibilidad medioambiental, socio-cultural y económica”.

Una apuesta que no parece baladí, ya que, si Santa Pola consigue finalmente entrar en la red de destinos turísticos inteligentes, podría acceder a una subvención estatal por valor de seis millones de euros, ya que el 6 de octubre el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital anunció una línea de ayudas para desarrollar la iniciativa Destinos Turísticos Inteligentes por valor de 60 millones de euros, con el objetivo de impulsar la digitalización de esta actividad.

Importancia de la hostelería

Con la Asociación de Hostelería y Ocio de Santa Pola, hemos podido hablar con su presidente, Claudio Gutiérrez, vicepresidente, José Antonio Sánchez y el secretario, Raimundo Gilabert. Han sido unánimes en expresar que es necesaria una mayor implicación del Ayuntamiento y de otras administraciones públicas. Sobre todo, piden “trabajar más de manera conjunta, entendiendo que necesitamos más flexibilidad y sobre todo que se escuche siempre nuestra opinión, ya que somos una parte importante en el entramado turístico”.

Además, como nos han explicado, representan a 32 hosteleros, un número a tener en cuenta “considerando que nuestro sector genera, en términos de empleo, el 35% del trabajo directo que hay en Santa Pola, además del que se mantiene de manera indirecta”.

Los hosteleros piden más apoyo de las administraciones públicas para un sector que, según dicen, genera el 35% del empleo en Santa Pola

Lo importante, según nos han indicado, es que haya una continuidad en el sector que permita “trabajar todo el año en buenas condiciones, sin los altibajos que tenemos y que nos impiden crecer y crear empleo estable”.

Desde el sector de la hostelería, creen que la diversificación es un elemento fundamental del turismo, por lo que defienden que la oferta gastronómica tenga la difusión que merece, “principalmente en núcleos urbanos como Elche o Alicante. Y también apelamos a la colaboración y comprensión ciudadana. Una mayor tolerancia es necesaria para un sector como el nuestro”.

Ecoturismo

Además de la gastronomía, el ecoturismo es otro elemento a tener en cuenta, ya que Santa Pola cuenta con un 73% de terreno protegido. “Estamos promocionando el turismo ornitológico y acabamos de sacar unas guías de aves del Parque Natural de las Salinas, que están teniendo gran aceptación, visitas guiadas por rutas naturales, rutas de senderismo”, comenta Landa.

El turismo ha crecido en Santa Pola un 36% más que el año pasado durante el primer semestre de 2017

Estos esfuerzos por la diversificación y sostenibilidad parece que no están cayendo en saco roto, ya que, según cifras facilitadas por la concejala, durante el primer semestre de 2017 se ha conseguido un incremento del 36% de turistas respecto al mismo período del año anterior. Unos datos que llaman al optimismo, teniendo en cuenta que, en el resto del territorio nacional, el incremento para ese mismo periodo ha sido del 11,6%.

Turismo inteligente

La edil de Turismo está segura de que estos buenos datos “se están consiguiendo través de la innovación y la tecnología. El ecoturismo inteligente nos permitirá la optimización de recursos ecoturísticos, naturales, culturales y patrimoniales. Basándonos en la sostenibilidad, el DTI nos ayudará a crear modelos de negocio turístico que acompañarán al visitante en las tres fases del viaje: el antes, el durante y el después”.

De manera que, durante la primera fase, el turista tendrá acceso a una gran cantidad de datos sobre los productos y servicios que ofrece el destino, gracias a implementar un modelo turístico inteligente. En la segunda fase, el aumento de la conectividad y el creciente uso de las tecnologías y aplicaciones de movilidad harán más fácil, interactiva y flexible la experiencia turística; para ya, en la última fase, conocer el grado de satisfacción de los turistas y aplicar sistemas de mejora continua. La manera de que este modelo de turismo funcione es “conseguir la fidelización de nuestros visitantes y la satisfacción de los mismos”, ha explicado la concejala.

Tasa Turística

La teoría parece estar muy clara, pero el principal problema al que se enfrentan, tanto las administraciones públicas, como empresarios vinculados a la actividad turística, es la importante inversión que hay que realizar para revertir el modelo hacia un turismo sostenible para el desarrollo. Además, la concejala incide en “la problemática que tenemos los municipios con poca población respecto al número de turistas que nos visitan. 33.000 censados aproximadamente frente a los 150.000 a 200.000 en verano. Esto supone un gran esfuerzo en infraestructura, en personal, policía, limpieza, atender las demandas de tanta gente con un presupuesto pensado para los inscritos en el padrón”.

Este es un problema que ha llevado a la Generalitat Valencia a plantear la aplicación de una Tasa Turística, un sobrecoste por un importe de entre 2 y 0,50 euros por persona y noche, en función de la categoría del establecimiento. Serían precisamente los hoteles y apartamentos turísticos los encargados de recaudar esta tasa, incluyéndola en la factura de las pernoctaciones. De momento la cosa está en el aire, ya que los Presupuestos que ha presentado la Generalitat Valenciana para 2018 no incluyen la aplicación de este gravamen, que en España sólo se aplica en dos comunidades autónomas: Cataluña y Baleares.

La aplicación de la Tasa Turística genera recelos entre el sector de la hostelería

Esta cuestión parece levantar ampollas en el sector hostelero, ya que nos han explicado que las tarifas “están ajustadas al máximo, y cualquier tasa que incremente el precio de nuestros servicios es más perjudicial que beneficiosa para nosotros”.