«Estoy orgullosa de haber ayudado a cambiar el fútbol femenino»

Entrevista > Lara Rúas / Jugadora de fútbol (Amorebieta-Etxano -Vizcaya-, 4-enero-1985)

- Escrito el 04 agosto, 2018, 8:00 am
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La jugadora, que mantuvo un pulso con la Federación hace dos décadas para defender los derechos de las niñas futbolistas, afronta ahora una nueva aventura deportiva en Santa Pola

Hay revoluciones que se desencadenan de forma violenta e imprevista, y otras que se cuecen a fuego lento durante tiempo. El desarrollo y despegue del fútbol femenino en España responde al segundo caso. Fueron necesarios muchos mártires y pioneros anónimos para derrumbar los muros que aislaban a la mujer del fútbol.

Una de las personas que más luchó contra los prejuicios, y en favor de la igualdad de género, fue Lara Rúas, quien con apenas nueve años mantuvo, a mediados de los 90, una cruzada con la Federación Española de Fútbol para que se le permitiera jugar en un equipo de niños.

Batalla ganada
«Todo ha cambiado mucho desde entonces, ahora las niñas lo tienen más fácil»

Lara ganó la batalla, y su lucha fue un ejemplo, gracias en parte a los medios, para el resto de las niñas de España. Ahora, aquella cría es una mujer de 33 años, madre de dos hijas y afincada en Santa Pola, donde va a iniciar una nueva experiencia deportiva en el club que lleva el nombre de la localidad.

Desde la madurez y la experiencia, Lara Rúas tiene una visión panorámica única del fútbol femenino en España. “Ha cambiado todo mucho, ahora las niñas lo tienen más fácil”, afirma.

Recuerdo agridulce

De aquella guerra con la federación Lara guarda un recuerdo agridulce. Por entonces jugaba en el Rayo Levante de Benidorm, en el equipo alevín; un club de Gandía impugnó el partido por considerar que una niña no podía jugar con niños en un mismo equipo, por lo que era alineación indebida.

La cruzada mediática iniciada por su padre situó a Lara bajo el foco de los medios. juristas, expertos en derecho deportivo e infinidad de voces autorizadas opinaron del tema durante semanas a finales del año 94 y principios del 95. Tras unos meses sin poder competir con su equipo, al tener la licencia suspendida, su regreso a los campos en Villalonga, tras dictamen favorable del comité de competición, provocó una enorme expectación mediática, con infinidad de cámaras de televisión y enviados especiales, algo insólito en un partido de benjamines.

Sin saberlo, y sin pretenderlo, Lara Rúas le estaba dando visibilidad, por fin, al fútbol femenino en España. “Mi único deseo en aquel momento era jugar, pero ahora ves que todo aquello ayudó mucho a la evolución del fútbol femenino en nuestro país”, reflexiona. “Valió la pena y me siento orgullosa de haber puesto mi granito de arena”, apostilla.

Cambio positivo
«Hasta que las futbolistas de Primera no puedan vivir solo del fútbol la igualdad no será total»

“Todo ha cambiado mucho. Cuando estás metida de lleno piensas que las cosas cambian a un ritmo muy despacio, no cómo te gustaría. Pero es evidente que en estos casi 25 años la situación ha cambiado para bien. Hay una liga fuerte en Primera, partidos televisados, la selección española está en mundiales y las inferiores ganan títulos…”, reflexiona Lara Rúas, quien cree que la igualdad no será total “hasta que las jugadoras de Primera puedan vivir solo del fútbol, tal y como pasa con los hombres”.

Lara, que colgó las botas de forma temporal para ser madre, afronta “con más ilusión que nunca” su nueva aventura en el Santa Pola. Ya no es una delantera, sino que juega en el centro del campo, donde se camufla la pérdida de velocidad y se saca mayor rédito a la experiencia acumulada durante años. A su hija, de siete años, no le gusta el fútbol. “Eso que me ahorro”, bromea.

Reconoce que toda aquella polémica le impidió disfrutar del fútbol al nivel que ella pretendía. “Yo solo quería jugar. Lo pasé mal en ese momento, pero también es verdad que la gente se portó muy bien conmigo siempre”, admite. “Los primeros, los niños que eran mis compañeros de equipo, a los que siempre me da alegría volver a ver”, apunta.

Igualdad
«No veo lógico separar a niñas de niños, jugar juntos desde pequeños era lo mejor para la igualdad»

Sin embargo, dibuja un gesto de orgullo cuando asume que su lucha permitió agitar conciencias y derribar muros que parecían intocables. “Ahora ya se ve como normal que las niñas quieren jugar al fútbol. Nadie se extraña ni se escandaliza por eso. Todo es mucho más fácil. Hay entrenadoras preparadas, categorías especiales para ellas y pueden empezar desde muy pequeñas a entrenar”, afirma.

Pero el cambio, advierte, también se ha llevado por delante una vieja reivindicación. “Antes nos quejábamos de que no nos dejaran jugar con los chicos y ahora separamos a las nenas de los niños desde pequeñas. No lo veo lógico, porque jugar juntos desde pequeños era lo mejor para la igualdad”, reflexiona.

Respeto desde la grada

Otro aspecto que echa de menos es el valor lúdico del fútbol. “También ha cambiado mucho eso. Antes importaba jugar y pasarlo bien. Si se ganaba, mejor. Pero ahora se aprecia una mayor exigencia desde pequeños, parece que solo importe ganar”, lamenta.

También ha detectado, afortunadamente, un mayor respeto desde la grada, desde donde antes era habitual escuchar comentarios machistas. “Siempre queda algo, pero cada vez menos”, señala Lara. Sin embargo, cree que es necesario aún “más respeto y educación” por parte de los espectadores. “A lo mejor ahora ya no se meten tanto con lo de ser mujer, pero sí todavía con la edad o el aspecto físico”, denuncia.

Santa Pola

Lara afirma que, pese a la edad y las cargas personales y laborales, sigue enganchada el fútbol, “porque cuando haces lo que te gusta no necesitas motivación”. “Ahora me he juntado con un grupo de compañeras con las que lo paso muy bien, lo mejor de toda mi carrera. Quiero ganar siempre, pero juego de otra forma, por otros objetivos. Disfrutando mucho más de todo”, explica sobre su nuevo reto en Segunda Regional con el Santa Pola.

Por último, la jugadora también se muestra orgullosa del crecimiento de la selección española, presente en todas las grandes citas y campeona europea en categorías inferiores. “Cada vez estamos más cerquita de las grandes potencias, pero falta apostar más por el profesionalismo para llegar a ese primer nivel”, sentencia.