La fe mueve dinero

Artículo de opinión de Paco Soler

- Escrito el 02 julio, 2018, 4:00 pm
5 mins

En apenas un mes han sucedido tantas cosas que han desbordado nuestras expectativas. Fundamentalmente en el ámbito político. Hemos cambiado de Gobierno, Rajoy se ha vuelto a Santa Pola, Miguel Zaragoza, presionado por su partido al encontrarse procesado o investigado en distintas causas judiciales, ha tenido que dejar sus responsabilidades políticas en la Diputación y el Ayuntamiento; las detenciones, tanto en el PP como en el PSOE, tiñen de vergüenza los rostros de militantes honestos y honrados de ambas formaciones; los italianos se enrocan tras sus fronteras ante la avalancha migratoria; la Unión Europea se muestra incapaz de generar unidad y, como elemento a tener en cuenta, Franco será desahuciado del Valle de los Caídos.

Los acontecimientos han sufrido más cambios que las decisiones del VAR. Junio pasará a la Historia no por la cantidad de rayos generados por tormentas, si no por las tormentas políticas y sociales que, sin lugar a dudas, están cambiando el escenario resultante de los continuos episodios de presión que protagoniza la población con sus constates reivindicaciones.

Desahucio de Franco
El Valle de los Caídos dejará de ser un lugar de peregrinación para los nostálgicos de la dictadura

Sin embargo, de todo lo expuesto, me quedo con el desahucio de Franco. El dictador, por fin, dejará de formar parte de un contexto reivindicativo de la derecha más rancia. Con el PP nunca hubiéramos llegado a este punto en la liturgia consecuente de la Memoria Histórica. Este triunfo de la democracia marcará un antes y un después en la reconciliación de los españoles. El Valle de los Caídos dejará de ser un lugar de peregrinación para los nostálgicos de la dictadura. Y eso es bueno, muy bueno. Pero no todo está logrado.

Mucho se hace referencia a la Constitución, pero cada uno extrae de ella los pasajes que más le convienen. La dictadura y la Iglesia han sido como el Yugo y las Flechas, ambas han gozado de consignas de reciprocidad intolerables e intolerantes, y mientras no se respete la voluntad de los españoles de convivir en un estado laico y aconfesional, en el que ningún poder con relaciones públicas en el cielo obtenga privilegios del Gobierno, seguiremos colocando la tirita en una brecha abierta y con pocas posibilidades de cicatrizar.

Hombres y mujeres libres

Como republicano, pero siempre desde el respeto por las decisiones democráticas mayoritarias, a pesar de tener una filosofía muy particular del contexto cósmico de la creación y de respetar todas las creencias religiosas y de fe, estoy plenamente convencido de que las religiones son el pretexto de aquellos que pretenden dominar el pulso político, social, comercial y financiero de este mundo que hemos creado. Mientras existan símbolos religiosos que representen una división social por convicciones o mientras otras religiones pretendan imponer sus creencias, sin permitir que otras instauren las suyas en sus entornos; mientras recordemos que los genocidios en nombre de la religión masacraron y siguen masacrado etnias y pueblos, seguiremos formando parte de un sistema fragmentado por la codicia y la ambición.

La naturaleza humana contiene ciertos componentes impresos en nuestros genes que nunca nos permitirán olvidar nuestra esencia. Nuestra curiosidad, la búsqueda de respuestas, el miedo a la muerte y nuestro instinto de supervivencia constituyen los elementos necesarios para ser los que fuimos y lo que somos, y también lo que seremos, pero como hombres y mujeres libres.

Esencia humana

Vivir en un mundo de sotanas o burkas, de condiciones o imposiciones, es vivir en un mundo sin libertad. Así que, con todos mis respetos para todas las religiones, no deseo que mi mundo forme parte de esta contienda que dura más de dos mil años.

La Iglesia que quería Jesucristo no se basaba en la opulencia, ni en morada de dictadores, ni en producto de ingresos. Los templos han sido construidos con el sudor de esclavos y trabajadores mal pagados. Por ello deben de ser devueltos al pueblo, a su verdadero dueño. Ni iglesias, ni mezquitas, ni templos financieros, nada de ello forma parte de la esencia humana.

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