Las burbujas de la vanidad

Artículo de opinión de Paco Soler

- Escrito el 03 septiembre, 2018, 2:00 pm
6 mins

El pasado pleno del Ayuntamiento de Santa Pola, celebrado el 30 de agosto, suscitó en mí sentimientos encontrados al comprobar la poca calidad política que existe. Es lamentable que tenga que admitir esta circunstancia que va a monitorizar el resto de legislatura.

«La falta de humildad en algunos políticos y políticas configura un escenario francamente incierto»

La falta de humildad en algunos políticos y políticas configura un escenario francamente incierto. Al menos en lo que respecta mi posicionamiento futuro. Al estar grabado en vídeo cualquiera puede comprobar que, para algunos, es como si restaran seis años, cuando realmente sólo quedan seis meses para que finalice esta legislatura.

Presupuestos pendientes

A falta de cien días para llegar a Navidad, los presupuestos siguen sin presentarse para su estudio y aprobación. Un detalle que me lleva a hacerme una pregunta, sí llegamos cerca de navidades y no se han presentado, ¿vale la pena aprobarlos?

Se me plantea ciertas dudas, en términos de gestión, en la naturaleza de este Gobierno. Dudas cómo si, después de comprobar su falta de resolución para sacar adelante temas transcendentales, será un conflicto a tener en cuenta para las pretensiones de los nuevos inquilinos del Ayuntamiento en mayo de 2019. Expliquemos el contexto.

Proyectos sin ejecutar

Desde que el juzgado me quitó las delegaciones, ninguno de los proyectos que tenía en cola han salido. La peatonalización de las calles, un tema muy conflictivo y que, precisamente, se ha enquistado por no haber sido resolutivos y haber terminado lo que se empezó.

Yo tenía encima de mi mesa los presupuestos de las empresas de redes de aguas y telefonía para actuar en el subsuelo y liberar de cableado las fachadas; tenía un proyecto de adoquinado con inclinación al centro donde habría una red de evacuación de pluviales, además de una actuación de expansión uniforme en la Glorieta; un presupuesto de sombraje mediante arquitectura textil increíblemente bonito, y un pliego terminado para licitar la colocación de cámaras con sistema sancionador y discriminación de matrículas, con el fin de que los residentes, proveedores y servicios pudieran tener libre acceso. Eso no se ha hecho, pero ahora además sé que no se va a hacer.

Búsqueda de votos

Puedo ponerme a argumentar futuribles, pero no vale la pena. En playas ha quedado patente el aturdimiento de ese servicio que descarga sobre el empresario responsabilidades que no les corresponde. Nunca ese departamento estuvo tan cuestionado como lo está ahora. La colaboración social, los cursos de la ADL y las presiones a empresas de gran capacidad, forman un aparente sistema ordenado de presunto clientelismo. Predomina en la negociación la captación del voto como norma prioritaria.

Una alcaldía es la fuente de armonización de grandes proyectos para Santa Pola, sin embargo, no se ven a sus puertas grandes empresarios que acudan a compartir estrategias de negocio. Sólo se ve gente que quiere trabajar unos meses, para después cobrar una ayuda y unos pocos meses más para lograr el ansiado paro.

Palabras vacías
«Estar dentro de la burbuja les impide escuchar a nadie, sólo a los que les ríen las gracias»

Después están las burbujas de la vanidad, que envuelven el aura de aquellos políticos y políticas, amantes del fatuo comportamiento que suelen frecuentar en las redes sociales con posts que dejan a uno estupefacto. Es una falta de talla política tal que no pasa desapercibida a nadie. Lo increíble es que, al estar dentro de esa burbuja, no escuchan a nadie, sólo a los que les ríen las gracias.

Todo esto ocurre sin apenas tener la humildad de reconocer sus pocas habilidades en el campo de la comunicación; algunos se pierden en cortejos de espasmos de memoria y otros se repiten en cómodas frases de agradecimientos, pero el contenido, el verdadero contenido, está lleno de palabras vacías.

En este escenario, es imposible seguir apoyando este tipo de políticas estériles, sin posibilidad de avanzar en una dirección correcta. Si algunos hubieran pasado por etapas como empresarios, incapaces de dormir cuando llega fin de mes, tener que pagar a sus empleados y buscar dinero para ello, cuando tienen que tomar decisiones de calado y algunas de ellas urgentes; cuando conoces las estructuras de gestión desde una perspectiva de responsabilidad privada, otro gallo cantaría.

Sin embargo, nunca han tenido que pasar por estos dolores de cabeza, siempre el sueldo les ha llovido de la nube de la teta pública.