Los profesores también vuelven al cole

La falta de medios, el acoso escolar o la inercia del sistema son algunos de los problemas a los que los docentes se enfrentan cada día

- Escrito el 03 septiembre, 2018, 3:00 pm
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Las vacaciones escolares se acaban y comienza un nuevo curso. Los niños y adolescentes de España vuelven a las clases. En la Comunidad Valenciana los colegios e institutos abrirán sus puertas el próximo 10 de septiembre.

La Educación suele ser uno de los debates favoritos de los políticos. Todos los partidos la consideran un tema capital, y se les suele llenar la boca prometiendo acciones o inversiones para mejorarla.

En este periódico hemos querido hacer un reportaje a fondo sobre el verdadero estado de la Educación en este país y especialmente en la provincia de Alicante. Lejos de preguntarles a los políticos, hemos querido hacer protagonistas a aquellos que realmente la viven cada día desde dentro: los profesores.

Una maestra, dos de instituto público, uno de la concertada y otro ya jubilado han accedido a intercambiar sus impresiones con nosotros. Salen a relucir algunos temas como la LOMCE, el acoso escolar, los métodos educativos, el plurilingüismo, los alumnos conflictivos, los padres, etc.

Federico Rubio
«Las aulas están igual o incluso peor equipadas que hace 50 años» F. Rubio (Historia y Sociales)

“Cuando yo era niño mis profesores tenían en cada clase una pizarra, tizas de colores, una mesa sobre una tarima y un proyector de diapositivas. En el momento de jubilarme, ya habían desaparecido estas tizas, no había tarima y solo teníamos un cañón de diapositivas cada diez aulas. ¿Cómo es posible que 50 años después los medios sean los mismos o incluso peores?”

Federico Rubio ha sido profesor de Historia y Ciencias Sociales en el IES Gabriel Miró de Orihuela y el Leonardo Da Vinci de Alicante, hasta su retirada en 2011. Según su opinión, la educación pública tiene muchos aspectos a mejorar, y uno de los principales es la falta de presupuesto.

Lucía Ferrán

“Estamos muy saturados. No es posible que cada vez tengamos más alumnos por aula” nos comenta Lucía Ferrán, profesora de Física y Química en el IES María Blasco de San Vicente y anteriormente en el Pedro Ibarra de Elche, y Jorge Juan de Alicante.

Para ella el principal problema de la Educación, que no el único, radica en el excesivo ratio de alumnos. “Faltan alternativas para los chavales, ahora la ESO hace que sigan alumnos en el centro que antes con el BUP no estaban obligados. Si hay un adolescente que no tiene interés real en estudiar, a lo mejor hay que buscarle una opción distinta a sentarlo forzosamente siete horas en un sitio”, nos comenta.

Profesor de Lengua
«No es fácil ayudar a un alumno con problemas cuando tenemos 35 chavales por aula. Llegamos hasta dónde podemos» L. Ferrán (Física y Química)

Un profesor de Lengua de un instituto de Alicante, que prefiere no decir su nombre, nos asegura que ha visto clases con hasta 35 alumnos en la ESO e incluso con 40 en Bachillerato.

“Los problemas de la Educación no son nada nuevos, lo preocupante es que en los últimos 15 o 20 años se han agravado hasta enquistarse en el sistema ante la total pasividad política y social. El profesorado se siente cada vez más desprotegido y sin autoridad” nos asegura.

Según cuenta, las conductas disruptivas o maleducadas de los alumnos son tan frecuentes que se hace cada vez más complicado impartir clases. “Los chavales están muy desmotivados sobre todo en los primeros cursos de la ESO. Los padres se implican poco en su educación después de la Primaria, y es justo en la adolescencia donde forman su personalidad. Y la Administración tampoco hace nada por ayudarnos”.

Javier Contreras
«Los alumnos han cambiado y los profesores no siempre hemos sabido adaptarnos» J. Contreras (Tecnología)

Representando a la escuela concertada, Javier Contreras es profesor de Tecnología Industrial en el Bachillerato de los Salesianos de Elche. “Llevo más de 30 años en la enseñanza, los alumnos han cambiado mucho a lo largo de este tiempo, pero los profesores no hemos sabido adaptarnos al ritmo que pedía la sociedad” comenta.

Javier recuerda como antaño “todo lo que decía el profesor se consideraba una verdad absoluta, pero esos tiempos han pasado. Ahora no somos ni mucho menos su única fuente de conocimiento. Pueden acceder a la información muy fácilmente desde su propia casa”.

Para él, los docentes deben reconvertir su rol. ”Tenemos que actuar como guías y enseñarles el camino entre tanta información. Ellos solo se informan de temas que les interesa, y debemos mostrarles aquellos conocimientos que no son tanto de su interés pero que también son importantes. Siguen siendo esponjas que absorben todo lo que les damos”.

Bárbara Cintas
«En los barrios pobres y con familias desestructuradas, los niños respetan más a su maestro» B. Cintas (maestra de Primaria)

Y no podría estar este reportaje completo si no hablásemos también con un maestro de Primaria. Bárbara Cintas apenas tiene 30 años, pero ya ha trabajado en dos centros alicantinos tan distintos como el Faro del Cabo de la Huerta y el Virgen del Remedio.

“Yo he dado clases a niños de estratos sociales completamente diferentes. El ambiente en los centros es muy distinto, aunque ambos sean públicos. Los chiquillos de clase media-alta no valoran tanto las cosas. Sus padres pueden comprarles de todo e incluso cuestionan nuestros métodos pedagógicos porque creen saber más por lo que han visto en internet” explica.

Curiosamente Bárbara nos cuenta que los niños de Virgen del Remedio suelen apreciar  y respetar más la figura del maestro que aquellos de familias más adineradas. “Muchos vienen de familias desestructuradas, y nos convertimos en su principal referente adulto. Nos cogen un cariño tremendo”.

LOMCE
En los últimos 40 años España ha tenido siete leyes de Educación distintas. Los profesores piden más responsabilidad política

Si hay algo en lo que todos coinciden, es que la inestabilidad legislativa y política solo ha perjudicado la Educación de este país. De hecho, en los últimos 40 años han estado vigentes hasta siete leyes orgánicas distintas: la LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE y la actual LOMCE.

“Finlandia es el país número 1 en casi todos los rankings educativos, y tienen la misma ley desde 1970” apunta el profesor de Lengua. “Nosotros hemos hecho innumerables cambios y solo hemos conseguido que los chavales salgan menos preparados que antes, quizás excepto en cuestiones de idiomas y tecnología”.

Javier Contreras pide que los partidos políticos “dejen de buscar ventajismos electorales y firmen de una vez un pacto por la Educación. Todos estos planes han sido demasiado partidistas. Al final los profesores no podemos acostumbrarnos nunca, solo bailamos al son de la música que nos tocan en cada momento”.

Aprobados por sistema

Federico Rubio también advierte que el objetivo político de estos planes no siempre es tanto mejorar la Educación, sino más bien maquillar las cifras. “El sistema está pensado para que aprobemos al máximo número de alumnos y así parezca que con este gobierno hay menos fracaso escolar. Tenemos 10 veces más burocracia si suspendemos, cobrando lo mismo claro”.

Lo cierto es que aún así, España es el segundo país de la UE con mayor abandono escolar, solo por detrás de Malta. “Al final a los alumnos no se les ofrece otra alternativa que irse del instituto o aguantar hasta que el sistema les apruebe. Esto además desmotiva a los estudiosos, porque se acaban dando cuenta que no hace falta estudiar para pasar” apunta Federico.

El ya jubilado profesor de Historia aboga por un plan escolar que realmente busque mejorar el nivel de las clases e incluso que sea más vigilante con el profesorado. “Mientras que apruebes a un número estadísticamente normal de alumnos, no te buscas problemas. Nadie vigila lo que explicas en el aula, si das el programa o si eres un buen o mal profesor”.

Alumnos conflictivos
«Los chavales conflictivos en el fondo se sienten muy solos. Necesitan alguien que hable con ellos» L. Ferrán (Física y Química)

Otro problema al que se enfrentan los profesores a diario son los chavales conflictivos. Aquellos que muchas veces no solo se estancan en su aprendizaje, sino que además impiden dar clase y comprometen el progreso del resto de alumnos.

“El instituto es un reflejo de la sociedad, y hay alumnos que tienen historias familiares muy fuertes detrás. A veces simplemente es que se sienten muy solos, y por eso llaman la atención. Necesitan alguien con quien hablar, y es indispensable una mayor implicación de los padres. Esto no es una guardería donde dejárnoslos y ya está. Nuestro equipo de psicopedagogía es muy reducido y llega hasta dónde puede” apunta Lucía Ferrán.

En la misma línea coincide la maestra Bárbara Cintas. “Hay niños que están todo el día en el colegio. Sus padres les dejan a las ocho de la mañana y luego les apuntan a actividades extraescolares hasta las siete de la tarde. Es curioso cómo éstos suelen ser los más revoltosos. Tienen una necesidad imperiosa de llamar la atención”.

Lucía apuesta por probar nuevos métodos educativos con estos chavales. ”Necesitamos programas que fomenten la inteligencia emocional. Dedicar más tiempo a las persona y quizás un poco menos a los contenidos, que ya vendrán después. Buscar formas de fomentar su creatividad para rebajar su estrés. En el fondo ellos son los primeros interesados en qué les vaya todo bien, pero a veces no saben cómo conseguirlo”.

Acoso escolar

En los casos más extremos, se puede llegar a casos de acoso escolar. Una práctica que todos los profesores admiten haber presenciado alguna vez.

“El bullying ha existido siempre, pero parece que ahora hay más conciencia social. Eso sí, la implicación de los padres es clave. A veces algunos lo niegan todo y en vez de castigar a sus hijos, le echan la culpa al centro” nos indica Javier Contreras.

El profesor alicantino de Lengua coincide en que el acoso está ahora más controlado, pero advierte que los casos de violencia esporádica aumentan. “Casi a diario veo insultos y menosprecios, últimamente sobre todo a través de internet. También episodios de machismo o problemas entre grupos de alumnos de diferentes países. No llegan a ser casos de acoso sistemático, pero existen”.

Métodos contra los abusos

Para la maestra Bárbara Cintas la clave consiste en actuar muy rápido cuando se observa el primer indicio de acoso. “Enseguida que veo algo sospechoso les machaco para hacerles entender que esto no puede ser. Intento ponerles en el lugar del otro niño, o les pregunto si les gustaría que a sus hermanos les hicieran ese daño. Esto les abre los ojos” comenta.

Es favorable también a utilizar métodos novedosos que han demostrado su efectividad, como ‘el Club de los Valientes’. Esta técnica fue probada en un colegio de Tarrasa (Barcelona), y consiste en crear un grupo de niños ‘valientes’ que se comprometan a defender a cualquier víctima de acoso. De esta manera, se busca implicar a terceros alumnos que no son ni acosadores ni acosados, para que no se queden pasivos.

Lucía nos indica que en su instituto organizan actividades y tutorías para concienciar a toda la clase. “Es necesario que lo digan. Muchas veces las víctimas no se fían de los profesores, piensan que cómo somos adultos estamos alejados de su mundo y no les vamos a entender. Intentan gestionar la situación ellos, pero no tienen habilidad para hacerlo”.

Detectarlo y castigarlo

Por otro lado, Javier Contreras advierte del peligro de usar irresponsablemente la palabra ‘bullying’, porque algunas veces los padres la utilizan alegremente para referirse a todo aquello que no les gusta. “Hay que ser serio, no podemos confundir el acoso con situaciones que son típicas de adolescentes. Esto no ayuda en absoluto a detectarlo”.

Federico coincide con su colega, y además añade que el principal problema no solo radica en detectarlo, sino también en aplicar soluciones disciplinarias. “Es verdad que ahora la Conselleria organiza cursos y protocolos, pero en la práctica muchos son incumplibles. No tenemos medios efectivos de castigar a los chavales de la ESO, que precisamente es donde más acoso escolar hay”.

El ya jubilado profesor de Historia pone un ejemplo muy gráfico. “Como mucho podemos expulsar tres días a un acosador, lo cual dista mucho de ser una solución definitiva. Al final, se opta por trasladar a la víctima a otro centro. No me parece nada justo, él es quien no ha hecho nada malo”.

Pocos medios disciplinarios
«Hay padres que niegan que su hijo pueda ser un acosador y echan la culpa al centro» J. Contreras (Tecnología)

Precisamente el tema de la disciplina también es otra reivindicación común del profesorado, quiénes a veces se ven carentes de medios para castigar e incluso se encuentran con la oposición frontal de los padres.

“No solo existe acoso a los alumnos, yo conozco compañeros que han tenido que pedirse una baja por amenazas o estrés. El profesorado ha perdido paulatinamente la tradicional autoridad en clase y ahora debemos ganarnos el respeto porque es muy complejo ponerles castigos duros. Yo mismo he recibido algunos menosprecios, aunque creo que soy bastante capaz de abordar clases con alumnos disruptivos, así que no me quejo” nos indica el profesor de Lengua.

“Muchos padres no están realmente al tanto de los problemas, solo conocen la versión de sus hijos. Cuando vienen al centro enfadados con nuestra manera de actuar, intentamos hacer una mediación y explicarles todo. Afortunadamente el equipo directivo del centro suele apoyarnos a los profesores cuando tenemos conflictos de este tipo” cuenta Lucía Ferrán.

Plurilingüismo
Los profesores guardan bastantes dudas de que el nuevo modelo de plurilingüismo que propone la Conselleria sea factible

Otro asunto, en el que la Administración ha dado no pocos bandazos, es la lengua en la que se imparten las clases. Después de años cambiando algunas asignaturas de idioma varias veces, la actual Conselleria ha decidido apostar por un sistema de plurilingüismo (castellano, valenciano e inglés) que no ha estado exento de polémica.

“Francamente, no creo que los profesores estemos preparados para dar tantas clases en otros idiomas, ni siquiera los que somos más jóvenes” nos comenta Bárbara Cintas.

La maestra de Primaria no tiene dudas en que lo ideal para aprender un idioma es empezar desde bien pequeño, pero piensa que la Conselleria actúa con demasiada inmediatez. “Al final lo único que vamos a hacer es entorpecer el aprendizaje. Tampoco las familias suelen tener el nivel necesario. Yo me he encontrado muchas veces con padres que acaban odiando el valenciano” asegura.

Lucía Ferrán tampoco ve realista impartir en inglés o valenciano el número de asignaturas que se pretende en secundaria. “El plurilingüismo es positivo y alguna vez tendremos que empezar, pero a día de hoy ni los profesores ni los alumnos tenemos suficiente formación”.

Profesionales de apoyo

Una solución para emprender las clases plurilingües podría ser incorporar nuevos docentes de refuerzo, tal y como propone Bárbara. “Si de verdad se quiere que los niños aprendan asignaturas en inglés, la Conselleria debería contratar profesores extranjeros que nos ayuden”.

De hecho, la maestra echa en falta más profesionales de apoyo en todos los ámbitos, especialmente para los alumnos con necesidades concretas. “Cuando pueden, en nuestro colegio con los especialistas en pedagogía terapéutica, audición o lenguaje acordamos y están presentes en algunas clases, ayudando a los niños con problemas. Esto es más efectivo que solo tratarles en solitario, porque así les ayudan a seguir el ritmo de la clase”.

Sin embargo, hay muy pocos profesionales por centro y a menudo no dan abasto para ayudar a todos los alumnos con necesidades. “Llegamos hasta donde podemos” sentencia Bárabara.

Falta de incentivos

En definitiva, los profesores tienen muchas reivindicaciones a los políticos y todos coinciden en que, quizás no sea necesario tanto cambio de legislación, sino más bien un aumento de la inversión, los medios y el reconocimiento.

“No es lógico que el mejor profesor de España cobre exactamente lo mismo que el peor. Tampoco es lo mismo dar clases en un colegio marginal que en uno de clase alta. Pero a la hora de concursar o pedir un traslado, puntúa exactamente igual. Al final el propio sistema provoca que muchos profesores vayan a la ley del mínimo esfuerzo” comenta Federico Rubio.

De hecho, en muchos centros sufren serios problemas de absentismo laboral. “Siempre suelen estar de baja los mismos” asegura Federico. Un tema que la Administración tampoco acaba de controlar lo suficiente, si bien también ocurre en otras ramas del funcionariado.

Nuestro futuro en juego

Aún así, Federico defiende a ultranza la Educación pública. “En la concertada o privada hay los mismos problemas. Aquí la diferencia es que no hacemos ningún tipo de selección de alumnado, que tampoco creo que sea la mejor solución. Todos tienen derecho a la enseñanza. Mi hijo fue a la pública, por pleno convencimiento mío, y no me arrepiento en absoluto. Recibió una muy buena Educación”.

En la misma línea se expresa Lucía Ferrán. “Aún con todos nuestros problemas, limitaciones y falta de inversión, la pública es una Educación muy buena. Los profesores no recibimos indicaciones, somos libres de dar las clases según nuestra profesionalidad. Llevo 28 años ejerciendo y sigo muy contenta”.

“Mis hijos siempre han estudiado en la pública” nos dice el profesor de Lengua. “Creo que es un bien incalculable de nuestro sistema social y político. Ha de ser potenciada y protegida, porque sus frutos se aprecian a medio y largo plazo. Deberíamos fijarnos en sistemas educativos más prósperos, como Finlandia, Dinamarca, Alemania o Corea del Sur”.

Javier Contreras, por su parte, defiende la Educación ya sea pública, concertada o privada. “La Constitución recoge la libertad de elección de enseñanza para nuestros hijos.  En Salesianos enseñamos los valores cristianos de nuestro fundador, y también otros totalmente universales por encima de cualquier creencia religiosa. Pido a los políticos que se pongan de acuerdo en temas educativos básicos. No tienen excusa para lo contrario. La futura prosperidad del país depende de ello”.