Pensar globalmente y actuar localmente

La gestión de residuos es uno de asuntos más sangrantes de todos los municipios

- Escrito el 27 diciembre, 2017, 7:00 pm
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Los seres humanos no somos capaces de aprender de los errores del pasado. Con el Caso Brugal a pocos días de la celebración del juicio, tras once años de instrucción y con 34 personas dispuestas a sentarse en al banquillo, entre ellas los exalcaldes populares José Manuel Medina y Mónica Lorente, además de siete concejales, el fantasma de la corrupción planea de nuevo sobre la Vega Baja.

Según parece, la empresa pública Vaersa ya dispone de un proyecto de gestión muy avanzado y con una inversión aproximada de 800.000 euros que recaerá sobre Dolores. En este sentido, los juristas se preguntan si la empresa pública puede pasar por encima de la ley y hacerse con un contrato que debiera licitarse en el marco jurídico de la Ley de Contratos Públicos. Sinceramente, esto tiene un tufillo a descomposición del que no voy a opinar por no ser la persona idónea para ello, pero sí entraré a analizar el por qué se sigue con la misma política de transferencia y eliminación a vertederos. En pleno siglo XXI, no parece lo más apropiado, teniendo en cuenta el enorme daño que le estamos haciendo a nuestro planeta.

Grandes beneficios

El volumen de residuos que se traslada de un lugar a otro sigue siendo demasiado grande. España es uno de los países donde las normas que regulan el tratamiento o eliminación son menos severas, con lo cual estos procesos resultan menos costosos. La política de la Unión Europea establece que, en el territorio europeo, los residuos deben eliminarse lo más cerca posible del lugar donde se han producido, lo cual deja lugar a la más burda ambigüedad. Se estima que cada ciudadano aporta 1 Kg de residuo por día, por lo que es fácil calcular la cantidad de residuos que genera una ciudad.  Hasta ahora, la debilidad de los gobiernos ante la presión de las grandes empresas que fabrican envases ha sido exigua, lo cual ha favorecido una espiral en torno a la eliminación de los mismos que genera grandes beneficios en todos los procesos de fabricación y eliminación.

El quinto contenedor
Con el quinto contenedor es posible evitar que más del 72% de la basura acabe en los vertederos

En 2018 aparecerá en nuestras vidas el quinto contenedor. Además de los selectivos: papel, envases, vidrio y restos, tendremos que acostumbrarnos al marrón de materia orgánica. Europa intenta avanzar hacia el reciclaje total, sin embargo, algunos políticos y empresas del sector insisten en continuar con su política de ganar mucho dinero sin generar demasiado esfuerzo, eso sí, provocando grandes molestias a los vecinos y obviando la realidad evidente de lo que el ciudadano demanda: el reciclaje total, o en la mayor parte posible, de los residuos generados.

Se estima, en base a los estudios realizados en algunos países europeos que ya han implantado el quinto contenedor, entre ellos algunas comunidades españolas como Navarra, que es posible evitar que más del 72% de basura acabe en los vertederos. El quinto contenedor, con un sistema adecuado de gestión, disminuye las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero; permite producir energía renovable, evita la contaminación de suelos, cauces y acuíferos, y posibilita un mejor tratamiento del resto de residuos. Pero esto no se consigue llevándose la basura de un lado para otro hasta colapsar los vertederos, se consigue con una política sostenible en el origen. Que sea cada ciudad y pueblo el que se encargue de sus basuras con un sistema integral de reciclado.

La instalación de ecoparques, que pueden estar municipalizados o externalizados, en función del volumen de gestión, además de canalizar los residuos peligrosos y rentabilizar en la medida de lo posible su reciclaje y gestión residual; la separación en origen de envases, restos y orgánico, a los que la ciudadanía responde cada vez más, influenciada por el impacto medioambiental; la presión continua y continuada sobre los gobiernos para que legislen a favor de la reducción de envases y, por último, la manifestación social en contra de la corrupción de algunos políticos que favorecen situaciones que impiden el avance progresivo a un mundo mejor y más sostenible, son los desafíos a los que nos enfrentamos. Esta vez le ha tocado a Dolores… ¿A quién le tocará mañana?

Artículo de opinión de Paco Soler