‘Sol en la cabeza’, enfermedad prehistórica

La insolación provocada por una larga exposición al sol puede derivar en cefaleas crónicas, lo que antiguamente se denominaba ‘tener el sol metido en la cabeza’

- Escrito el 24 agosto, 2017, 12:23 pm
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No hay nada más reconfortante que pasar un largo y agradable día de verano en la playa o en la piscina. Deseosos de dejar atrás el tono pálido de nuestra piel, nada favorecedor, nos tumbamos horas al sol, con la esperanza de adquirir ese tono tostado, tan de moda entre las ‘celebritys’. Tras horas en la toalla bajo el sol abrasador, logramos nuestro objetivo y nos vamos a casa más morenos y, además, con un dolor de cabeza terrible.

El sol es el mayor enemigo de la piel. Al exponernos durante muchas horas a la luz solar, corremos el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer de piel, o su variante más agresiva, el melanoma maligno. La piel protege al cuerpo contra la luz solar, el calor, las lesiones y las infecciones. Y lo más importante, ayuda a regular la temperatura corporal y almacena agua y grasa. La exposición directa del sol sobre nuestra piel puede quemar la capa externa, denominada epidermis, y si esto ocurre, el riesgo de padecer cáncer de piel se multiplica.

Medicina popular
Para ‘sacar el sol de la cabeza’, se colocaba sobre la cabeza del sujeto una sartén con agua hirviendo a la que se añadían unas bolas de estopa de cáñamos, sobre el recipiente se ponía un vaso y si este se tragaba el agua, el mal estaba curado

Si antes de la exposición al sol nos embadurnamos de crema solar con un factor de protección elevado, puede que evitemos quemarnos la piel, pero probablemente no podamos evitar la insolación. Una exposición excesivamente prolongada al sol puede producir una inflamación estéril de las meninges (piel del cerebro) y meningitis, lo que comúnmente se denomina ‘insolación’.  En un cuadro de insolación puede presentarse un dolor de cabeza severo, que puede llegar a durar varios días y derivar en una cefalea crónica. Antiguamente, estos síntomas se achacaban a que ‘se te había metido el sol en la cabeza’. El mal del ‘sol en la cabeza’ era una enfermedad prehistórica muy común. La medicina popular estableció una práctica para ‘sacar el sol de la cabeza’, que consistía en hervir agua en una sartén y añadir unas bolas de estopa de cáñamos. La sartén se colocaba en la cabeza del sujeto, la cual se protegía previamente con papel de estraza. Sobre la sartén se colocaba un vaso y para que la práctica surgiera efecto, el vaso tenía que tragarse el agua, si lo hacía, el mal estaba curado.

Aunque hoy en día esta práctica ha quedado en desuso, todavía algunos creen poder ‘sacar el sol de la cabeza’. No se sabe con certeza si esta práctica era realmente efectiva, pero por si acaso, para evitar los molestos dolores de cabeza producidos por el sol, los expertos recomiendan cubrirse la cabeza con un sombrero o gorra. Asimismo, para evitar que los rayos ultravioleta dañen la vista, los expertos recomiendan utilizar gafas de sol, y por supuesto, evitar que el sol nos dé directamente en la cabeza.