Un ejercicio de autocrítica

El pasado 26 de enero se celebró en el Ayuntamiento de Santa Pola el primer pleno ordinario del 2018

- Escrito el 02 febrero, 2018, 11:00 am
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Artículo de Paco Soler

Un pleno tenso, en el que el Partido Popular presentaba enmiendas a todo lo que se moviera. Sin embargo, en ocasiones, por mucho que pretendas confundir, cuando no tienes argumentos difícilmente puedes armarte de razones y obtener la credibilidad suficiente. De todas las mociones presentadas, voy a incidir en dos: la reprobación de Miguel Zaragoza y el conflicto de los chiringuitos.

Reprobación de Miguel Zaragoza

La primera, la reprobación de Miguel Zaragoza, se ha llevado al pleno tras el pronunciamiento del juzgado en el que se obliga a la empresa MASA a pagar casi cuatro millones de euros. Ha sido el caballo de batalla que mi compañero de viaje, Ignacio Soler, ha ido confeccionando durante más de dos años en un expediente repleto de pruebas que acreditan que el Partido Popular, pese a los continuos informes de Intervención, nunca ha pretendido cobrar la deuda contraída. Llegados a este punto habría que preguntarse por qué. Lo que está claro es que, concluido este expediente, al que se unirá la enmienda presentada por el PP en la que intenta distorsionar la realidad con documentos, aún sin acreditar, y que se ha puesto en manos de la justicia, serán los jueces quienes determinen si ha habido prevaricación, malversación de caudales públicos, enriquecimiento personal, etc.

Obviamente, ni yo ni nadie podemos prejuzgar ningún comportamiento si no está sentenciado, sin embargo, la curiosidad, esa conducta inquisitiva natural, evidente y emocional en la observación, nos hace preguntarnos muchas cosas. Por ejemplo, ¿por qué dice la gente que hay muchos concejales del PP con propiedades en zonas construidas en MASA? Evidentemente este es un tema que se deberá dilucidar en Sede Judicial. Tal vez estén pagando su hipoteca, puede, o puede que no.

Los chiringuitos
El Cabo permite conciliar la protección con el disfrute

La segunda, el conflicto de los chiringuitos. Resulta obsceno que el Partido Popular, con Miguel Zaragoza al frente, al que se le ha abierto juicio oral, pretenda con su moción realizar una prorroga tácita del pliego. Es decir, después de habernos tocado hacer equilibrios muy parecidos al número de la cabra, estos señores pretenden que se siga haciendo lo mismo. Que donde se había autorizado la venta de helados, se puedan hacer paellas y donde se autorizaban 100 m2, se permitan 700 m2.

No hay que quitar chiringuitos, hay que poner más

Mi propuesta al respecto es la de establecer un modelo coherente, sostenible y amortizable. Si este pliego, por sus características, que no están cerradas, se llevase a cabo sin analizar el contexto en su conjunto sería un desastre para los inversores. Es poco más que ponerse la soga al cuello. El Cabo tiene protección más que suficiente para llevar a cabo una puesta en valor capaz de conciliar la protección con el disfrute. No hay que quitar chiringuitos, hay que poner más. Hay que hablar con las autoridades competentes para impedir el disloque del tráfico, aparcar en cualquier sitio no vale, lo lógico es estudiar cuántos aparcamientos caben en ese entorno y regularizar mediante pago los mismos. Ese dinero puede revertir en actuaciones que mejoren la protección y en la dotación de servicios.

Los propietarios que estén interesados también pueden participar en esas bolsas de aparcamiento y rentabilizar su espacio, al tiempo que permitiría asegurar a los chiringuitos una reserva de espacio para sus clientes. Como santapolero, amante de un día de playa, tumbado en una hamaca y tomando una cañita… ¿qué queréis que os diga?, eso no tiene precio y nadie nos lo puede quitar. Por otra parte, la cantidad de empleo directo e indirecto que generan estas empresas, nadie lo puede pasar por alto.