Una nueva esperanza para los animales sin hogar

Las asociaciones animalistas intentan cubrir las necesidades que los ayuntamientos no siempre garantizan

- Escrito el 28 diciembre, 2017, 12:00 pm
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Cerca de 200 animales duermen todas las noches en cada uno de los tres albergues que la organización ‘Asoka el Grande’ gestiona en Alicante, Orihuela y Castalla. Son sobre todo perros y gatos que han sido abandonados por sus dueños, por lo que necesitan un lugar donde sobrevivir.

“La mayoría nos llegan enfermos o heridos. Prácticamente todas las semanas entra alguno. Aquí no sacrificamos a nadie, intentamos que todos puedan recuperarse y darles una existencia digna”, nos comenta Pilar Esteva, presidenta de la asociación.

En Asoka son muy críticos con la protectora municipal ubicada en Bacarot, que actualmente acoge animales de Alicante, Elche, Santa Pola, San Juan, San Vicente, El Campello y Mutxamel.

“No nos gusta nada como son tratados en Bacarot. Están en muy malas condiciones, ni siquiera separan a los enfermos de los sanos. Parece más bien una perrera. Ya hemos presentado cinco denuncias” señala Pilar. Por esto, en el año 2000 se decidieron por abrir su propio albergue, situado cerca de Fontcalent

Animales donados
Los cerdos vietnamitas están de moda como mascotas, pero muchos dueños se deshacen de ellos cuando crecen

Algunas mascotas son donadas voluntariamente por sus mismos propietarios. “Recibimos muchas de personas mayores, que se trasladan a un geriátrico y allí no les dejan tenerlos”, nos comenta Pilar.

Estos animales suelen estar perfectamente sanos, aunque echan mucho de menos a sus antiguos dueños. “Cuando podemos, les llevamos de visita al asilo para que se reencuentren de vez en cuando. Es muy importante tanto para las mascotas como las personas”.

Actualmente también acogen una cantidad importante de cerdos vietnamitas. Hace unos años se pusieron de moda como mascotas, sobre todo por su reducido tamaño. Sin embargo, muchos dueños dejan de quererlos cuando crecen.

Animales abandonados

Mucho más triste es el caso de los animales que son directamente abandonados. A veces los dueños les sueltan en la calle. En otras ocasiones son dejados en carreteras o incluso se quedan encerrados en los pisos durante muchos días.

El procedimiento habitual es ponerlos a todos en cuarentena preventiva, ya que la mayoría suelen estar enfermos. Sus cuerpos no están acostumbrados al frío y la dureza de la calle, o llevan tiempo sin comer. También es usual que estén heridos, ya sea porque han sido atropellados por vehículos, alguna pelea, han sufrido maltratos, etc.

Hay algunos que son reacios a interactuar con seres humanos o incluso pueden ser peligrosos. El trabajo de los voluntarios es intentar recuperarlos, tanto física como psicológicamente, para la vida y la sociedad.

Voluntarios y acogidas
«No hay porque sacrificar animales. Se puede ayudar incluso a los que están enfermos, cojos o ciegos para que tengan una vida mejor» P. Esteva (Asoka)

En estos casos tan delicados, la labor de los voluntarios es esencial. A base de atenciones médicas, cuidados y cariño, progresivamente van logrando que los animales puedan volver a interactuar con normalidad.

“No nos gusta sacrificar a nadie, incluso ayudamos a aquellos que se han quedado ciegos o cojos, para habituarlos a su nueva condición” dice Pilar Esteva.

El objetivo siempre es buscarles una adopción. A veces una buena opción provisional son las casas de acogida. “Muchas personas quieren tener mascotas pero no se lo pueden permitir económicamente. Con las acogidas se pueden llevar un animal a casa durante unos meses o indefinidamente, y nosotros les pagamos la comida y demás facturas”.

Vega Baja
En la Vega Baja muchos perros y caballos son abandonados cuando dejan de ser útiles para la agricultura

Desde hace cinco años Asoka también gestiona el albergue municipal de Orihuela. “La situación en la Vega Baja es especialmente crítica para los perros y caballos. Muchos agricultores los usan como un simple instrumento para el campo. Cuando ya no les sirven, les tiran en medio de ninguna parte. Incluso nos los encontramos ahogados en las acequias”, denuncia Pilar Esteva.

Hace unos meses estuvieron a punto de perder el centro oriolano, pues una sociedad de construcción se presentó también al concurso municipal. “No nos gusta que las empresas gestionen los albergues. Ellos solo quieren tener beneficios y hacer negocio. No les importa sacrificar a animales enfermos” comenta Pilar.

Finalmente Asoka logró ganar la licitación, aunque dentro de dos años volverá a salir a concurso. “Es difícil competir contra las empresas, tienen mucha más solvencia económica que las asociaciones animalistas”.

Donaciones

Prácticamente en todas las localidades de cierto tamaño de la provincia de Alicante tienen su propia asociación protectora de animales. Solo en la capital hay más de una docena. Se financian de las cuotas voluntarias de sus socios, donaciones puntuales de particulares y de organizar eventos de toda índole.

Por ejemplo, todos los domingos se organiza un rastro animalista en la Explanada que está abierto por la mañana y por la tarde.