Una vez más, la sequía, protagonista del verano

Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) este verano está siendo uno de los más calurosos registrados desde el año 1990

- Escrito el 22 agosto, 2017, 3:15 pm
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Las desalentadoras previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se han cumplido. Poco antes de que llegase el verano, la Agencia preveía un verano seco, caluroso y con escasas precipitaciones. En el mes de Junio, la Organización Mundial de Meteorología (OMM), informaba de que este verano se multiplicarían las olas de calor, no solo en España, sino también en el resto de Europa. Efectivamente, los datos no erraban. Este año 2017 está siendo uno de los más calurosos registrados desde 1990, y a pesar de que el calor dio una pequeña tregua a principios del mes de agosto, las previsiones para lo que queda del verano son nefastas, especialmente para los embalses, que se encuentran ya en una situación crítica. La escasez de precipitaciones ha provocado que la mitad de los embalses de las 16 cuencas hidrográficas existentes, estén por debajo del 50% de su capacidad, según informa la OMM

Situación crítica en los embalses
La escasez de precipitaciones ha provocado que la mitad de los embalses de las 16 cuencas hidrográficas existentes, estén por debajo del 50% de su capacidad

Según los datos de AEMET del mes de agosto, las cantidades de agua acumuladas no superan los valores normales en gran parte de la mitad occidental e interior peninsular, Navarra, La Rioja, Teruel y diversas áreas de Cataluña. Esto ha provocado que la situación actual de algunas cuencas sea de pre-emergencia, como la del Tajo que se encuentra al 40% de su capacidad. En otras, la situación es más crítica. La Cuenca del Río Segura o del Guadalquivir son las más azotadas por la sequía, la falta de lluvia ha hecho que estas cuencas se encuentren al 20% y 39% de su capacidad, respectivamente. El análisis hidrológico realizado en la primera semana de agosto indicaba que las cuencas españolas rozan los valores mínimos, una situación que apenas variará y que se mantendrá hasta el final del verano, tal y como aseguran los expertos.

Cada año peor

La escasez de lluvias no es nada nuevo y no sorprende a nadie, aunque este año 2017 destaca por ser uno de los más secos registrados, y así lo demuestran los datos de años pasados. En 2013, la media de los embalses se situaba en 77%, y ninguna cuenca bajaba del 50%. En 2014 la situación empeoró, los embalses apenas llegaban al 68% de su capacidad. El pasado año 2016, se registró una leve mejoría, puesto que había un 64% de agua embalsamada y solo dos cuencas, la Mediterránea Andaluza y la del Segura estaban por debajo del 50%. Pero este año 2017, las cifras vuelven a caer hasta unos límites críticos. Los embalses, a menos del 50% de su capacidad, son la viva imagen de la fuerte sequía que azota a España. Las previsiones para los próximos meses son igualmente desalentadoras y los expertos aseguran que si no llueve en otoño, para el próximo año 2018, España correrá el riesgo de sufrir una sequía extrema.

Sin lluvias, España se desertiza

Pero la sequía no es el único problema. Las altas temperaturas desencadenan incendios que calcinan millares de hectáreas, volviéndose incontrolablemente letales. Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), en lo que va de año, las llamas han quemado un total de 55.918,98 hectáreas forestales, lo que sitúa al 2017 como el segundo peor año de la última década, superado por el 2012, año en el que ardieron 128.343,48 hectáreas entre el 1 de enero y el 9 de julio. Doñana (Huelva), Benissa (Alicante), Buñol (Valencia), son solo algunas de las reservas naturales que han ardido en lo que va de verano. Incendios que causan una total destrucción del paisaje y alteran los ecosistemas del medio, dejando unas secuelas brutales. De seguir a este ritmo, los expertos vaticinan que, en menos de 20 años, la escasez de masa verde provocará una subida irremediable y progresiva de las temperaturas, y España entera se convertirá en un desierto tórrido y devastado.